Daniel Noboa Azín, el presidente más joven en la historia republicana de Ecuador, fue investido este 24 de mayo de 2025 para cumplir su primer mandato completo de cuatro años. Tras completar el periodo inconcluso de Guillermo Lasso —tras la activación de la disolución cruzada en 2023— Noboa inicia ahora una gestión que, según prometió en su discurso de 19 minutos y medio, estará centrada en la transformación estructural del país: lucha contra el crimen organizado, inversión pública para generar empleo, educación, transición energética y combate a la corrupción.
La ceremonia oficial se realizó en el Palacio Legislativo de Quito, resguardado por más de 1.000 uniformados en un triple anillo de seguridad. Las inmediaciones, incluyendo el parque El Ejido y la avenida 6 de Diciembre, estuvieron cerradas para el tráfico vehicular desde la madrugada. El mandatario arribó a las instalaciones cerca de las 11h20 escoltado por los Granaderos de Tarqui, el cuerpo de honor del Ejército ecuatoriano que históricamente acompaña a los jefes de Estado en ceremonias de Estado y fue vitoreado por centenares de militantes que esperaban verlo arribar al lugar.
Con este acto, Noboa consolida su liderazgo político tras una intensa campaña y meses de transición, en los que mantuvo considerables niveles de aprobación gracias a su discurso frontal contra las mafias criminales, que han azotado al país en los últimos años.
La jornada comenzó con un acto cívico-militar en la Cima de la Libertad, donde se conmemoraron los 203 años de la Batalla de Pichincha. Allí, el mandatario rindió homenaje al Mariscal Antonio José de Sucre y recordó que el país enfrenta una “guerra interna” contra el terrorismo y el crimen organizado. “Aunque han pasado más de dos siglos, el país nuevamente se une para derrotar a un enemigo que amenaza la patria con violencia y caos”, dijo durante su intervención.
Luego, Noboa se trasladó a la Catedral Metropolitana de Quito, donde colocó una ofrenda floral en el mausoleo de Sucre, acompañado por su gabinete saliente, autoridades militares y representantes de delegaciones extranjeras. La jornada continuó con una caminata simbólica desde la Plaza Grande, donde cientos de ciudadanos lo saludaron con banderas ecuatorianas. “El Nuevo Ecuador no se detiene”, escribió luego la Presidencia en su cuenta oficial de X (antes Twitter).
Desde la Cancillería se informó que esta ha sido la ceremonia de mayor presencia internacional en una posesión presidencial ecuatoriana. Estuvieron presentes delegaciones de 93 países y organismos internacionales, con más de 200 autoridades. Entre los jefes de Estado que asistieron destacaron la presidenta de Perú, Dina Boluarte, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro. También participaron el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, y la vicepresidenta de República Dominicana, Raquel Peña.
Por parte de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, lideró la delegación oficial enviada por el presidente Donald Trump. China envió a su ministro de Educación, HUAI Jinpeng, mientras que la representación del Reino Unido estuvo encabezada por el ministro de Seguridad, Dan Jarvis. También llegaron autoridades de Japón, India, Alemania, Marruecos, Brasil, Corea del Sur, Canadá y los Emiratos Árabes Unidos.
Aunque en ocasiones anteriores el rey de España había asistido personalmente a estos eventos, en esta ocasión la representación española estuvo a cargo de la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol.
La jornada no estuvo exenta de tensiones. La bancada correísta anunció oficialmente que no asistiría al acto, al que calificó como una “farsa”. En un comunicado difundido horas antes, señalaron que no reconocen la legitimidad de Noboa y lo acusaron de improvisar en la gestión y ejecutar apenas una fracción de los recursos presupuestados en áreas clave como salud, educación y seguridad.
“No fuimos elegidos para aplaudir farsas, fuimos elegidos para defender la verdad”, dice el manifiesto firmado por la autodenominada “Bancada Ciudadana”. También acusaron al presidente de “repartir cargos y favores” y de gobernar desde “el narcisismo y la imagen”.
El acto en la Asamblea Nacional inició con el discurso del presidente del Legislativo, Niels Olsen, quien saludó a las delegaciones y destacó la importancia de esta transición. “Este día marca el inicio de una nueva etapa política”, dijo. Y agregó: “Podemos tener diferencias, pero el país nos exige estar unidos en lo esencial. Ponerle hoy la banda presidencial no es un gesto ceremonial, es la reafirmación de un nuevo camino, uno que comenzó con coraje y hoy se consagra con legitimidad y esperanza”.
Posteriormente, se leyó el decreto de posesión. Noboa recibió la banda presidencial y fue condecorado por el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas con la Orden Nacional de San Lorenzo en el grado de Gran Collar, la máxima distinción del Estado ecuatoriano.