“Por Siempre Pablo”: Las divisiones inferiores de Zapla le rindieron homenaje al ex dirigente Pablo Monroy

Con un emotivo cartel y palabras de gratitud, las categorías formativas de Zapla recordaron a uno de sus pilares más entrañables: Pablo Monroy, dirigente incansable y ejemplo de compromiso con el club.

El pasado fin de semana, en el marco de una nueva jornada del fútbol de divisiones inferiores, los chicos de Altos Hornos Zapla realizaron un sentido homenaje a Pablo Monroy, histórico dirigente “Merengue”, quien falleció recientemente y cuyo legado continúa marcando el camino de las nuevas generaciones.

Con un cartel que decía: “Por Siempre Pablo» – Así te recordamos, una persona fundamental e importante en nuestros equipos. Muchas gracias por tu dedicación y pasión por nuestro amado club”, los chicos de las inferiores, acompañados por sus entrenadores y familiares, honraron la memoria de un hombre que vivía cada fin de semana junto al fútbol infantil, alentando, acompañando y asegurándose de que cada categoría se sintiera parte de una gran familia.

Pablo Monroy fue mucho más que un dirigente. Su figura era sinónimo de compromiso, esfuerzo y amor incondicional por los colores del merengue. Siempre presente en cada jornada deportiva, ya sea en casa o de visitante, su trabajo silencioso pero constante fue clave para el crecimiento y consolidación del fútbol formativo de Zapla. Desde el armado de la logística para los partidos hasta la contención emocional de los más pequeños, su presencia era tan habitual como valiosa.

“Era uno más del equipo”, afirman quienes compartieron tardes interminables de entrenamiento y competencia con él. “Siempre tenía una palabra de aliento, una mano tendida, una solución a cada problema. Era un verdadero sostén para todos”, destacan desde el entorno del club de Avenida Río de La Plata.

El gesto de los juveniles no fue un simple formalismo, sino una muestra genuina de amor y respeto por alguien que dejó una huella profunda. El cartel, exhibido en el ingreso al campo de juego, no pasó desapercibido para nadie. Padres, entrenadores y simpatizantes del club se detuvieron unos segundos a leerlo, emocionados, recordando las enseñanzas y el cariño que Pablo supo brindar. Porque en Zapla, “Por Siempre Pablo” no es solo un mensaje: es una promesa.