Javier Viana bajó semidesnudo del auto. Llevaba puesto un arnés y un slip que apenas le cubría los genitales. Su cuello lo rodeaba un collar de perro y quien llevaba la correa era Gustavo Penadés. El hombre –que por esos años de la década del 90 daba sus primeros pasos en la política– se paseaba desnudo por la casa de Punta del Este en la que había organizado una fiesta. Se mostraba junto a Viana delante de sus amigos y ante otros jóvenes, que se tapaban la cara con un antifaz.
Javier Viana fue a dos de las fiestas que Penadés organizaba en Punta del Este. Eran eventos de liberación que se convirtieron en un clásico de la comunidad gay. “Había orgías, cocaína, porro, ácidos, alcohol”, recordó décadas después quien ahora vive como un exitoso estilista en España.
Viana habló por primera vez para el libro Gustavo Penadés: dos caras de un hombre con poder (Editorial Sudamericana), de los periodistas uruguayos Carolina Delisa y Martín Tocar. La publicación cuenta la historia de un político que tuvo un exitoso ascenso en la política uruguaya, que llegó a ser el senador de referencia del gobierno de Luis Lacalle Pou y que vio que su reputación se hizo añicos en marzo de 2023, luego de que una mujer trans lo acusara públicamente de pedofilia y explotación sexual.
Hoy Penadés está preso en una cárcel de Florida (un departamento en el centro-sur de Uruguay) donde aguarda el juicio de la causa que lo tiene imputado por 22 delitos de explotación sexual. Allí –relata el libro– comparte el trabajo en una barraca con otros siete presos y asegura que es inocente.
La primera vez que fue a una fiesta así, Viana vestía pantalones ajustados negros, botas también negras y remera negra. Él, que tenía entre 17 y 18 años, no parecía ser el único adolescente que estaba en un lugar en el que vio todo tipo de excesos: juguetes sexuales, preservativos, lubricantes y hombres teniendo sexo sin pudor.
Penadés no le pagaba a Viana por tener relaciones sexuales. Al menos no con dinero. “A veces yo tenía que comparar material de estudio, y él me decía: yo lo pago. No me daba el dinero en sí. O, un ejemplo, yo salía tarde de su casa, y él tenía un chofer que me llevaba”, relató a los periodistas Tocar y Delisa.
Viana también relató episodios violentos. Cuando se conocieron le parecía una buena persona, pero luego empezó a degradarlo. Le decía: “Marica de mierda”, “sin mí no sos nada”, “nadie te va a querer”, “¿qué hombre te va a querer? ¡Ninguno!”. Una vez, le partió el labio de dos sopapos.
El relato de Viana es inédito: no solo porque el hombre haya enumerado abusos por primera vez a periodistas sino porque tampoco lo había hecho ante la fiscal que investiga el caso, Alicia Ghione.
La publicación del libro tuvo una repercusión judicial, ya que la fiscal se puso en contacto con él y pidió audiencia a la Justicia.
Pero los abusos relatados no son solo los de Viana. Siendo menor, Penadés abusó de una persona de nueve años; luego, contrató a un trabajador sexual que ahora es mujer trans que narró escenas de violencia. También presentó como pareja a una adolescente de 16 años y tuvo sexo a cambio de dinero con un joven de 17 que buscaba trabajo en el puerto de Punta del Este.
Las historias se relatan con detalles en el libro.
El acto de Lula y la declaración del senador que provocó su caída
23 días después de haber asumido como presidente de Brasil, Lula da Silva llegó a Uruguay y fue homenajeado en la Intendencia de Montevideo. Entre el público, estaba Romina Celeste Papasso, una militante trans del Partido Nacional que empezó a gritarle insultos al mandatario. En medio del revuelo que generó, escupió en la cara a una funcionaria de la intendencia y fue detenida por la Policía.
Los medios fueron a buscar a dirigentes del Partido Nacional para saber su opinión sobre un episodio que involucraba a una dirigente de esa colectividad política. Gustavo Penadés fue entrevistado en el noticiero Subrayado de Canal 10. En la nota, negó que Papasso esté vinculada al partido. “Puede ser votante o simpatizante. Pero no integra, que yo conozca, las estructuras políticas del Partido Nacional. Tiene todo el derecho a expresarse. Creo que no eligió ni el mejor lugar ni el mejor momento para hacerlo”, contestó.