Por fin volvió la alegría al vestuario de Gimnasia. En una noche de sábado con mucha lluvia, el equipo dirigido por Matías Módolo venció por 1 a 0 a Almirante Brown y sumó tres puntos fundamentales para sus aspiraciones en el torneo. El tanto de la victoria, ajustado pero merecido, fue el premio al trabajo colectivo de un equipo que parece empezar a encontrar su identidad.
Tras el pitazo final, el entrenador del “Lobo” habló en conferencia de prensa y dejó sensaciones claras, cargadas de entusiasmo y compromiso. “Estoy contento con la victoria porque fue merecida. Es un triunfo que tenemos que valorar y estamos con todas las pilas para el partido que viene”, afirmó Módolo, con una mezcla de satisfacción y enfoque.
Pero más allá del resultado, el técnico destacó algo que en el fútbol vale tanto como un gol: la actitud. “Hoy tuvimos la personalidad, inteligencia y carácter que tiene que tener un equipo que quiere pelear arriba”, remarcó, dejando en claro que este Gimnasia no se conforma con ganar, sino que quiere construir un camino serio hacia la parte alta de la tabla.
La victoria frente a Almirante Brown no solo trajo puntos, sino también un envión anímico en un momento clave del campeonato. Es que ahora se viene una semana muy especial para el conjunto albiceleste: el esperado clásico del norte frente a Central Norte de Salta, en el mítico estadio Padre Ernesto Martearena.
El encuentro, que ya se palpita como uno de los choques más importantes de la fecha que viene, será una verdadera prueba de fuego para un Gimnasia que llega con la frente en alto y el ánimo por las nubes. El plantel sabe que no se trata de un partido más: es un clásico, con historia, con orgullo en juego y con la posibilidad de dar un golpe sobre la mesa en el campeonato, que lo perfile como serio candidato en la zona “B”.
La semana que comienza será diferente, cargada de preparación, pero con mucha ansiedad. El equipo de Módolo transitará estos días sabiendo que el objetivo está claro: ganar en Salta y seguir creciendo como equipo.