“Cuando nació mi hijo dejé dos años de trabajar, ya que me daba mucho miedo dejarlo a cargo de otra persona o enviarlo a una sala cuna. Luego de eso, decidí independizarme para estar el máximo de tiempo con él. Me siento afortunada de haber podido hacerlo, pero se que no es la realidad de todas las mujeres, por eso creo que falta más apoyo desde el Estado que permita compatibilizar de mejor forma el trabajo y el cuidado de los hijos”.
Esta es la experiencia de la médico veterinaria Stephanie Basly (41), quien fue madre a los 34 años. La profesional destaca la importancia de avanzar en políticas públicas que permitan a las mujeres compatibilizar ambas funciones y que exista un acceso real a la educación preescolar y escolar, considerando los altos valores de estos establecimientos educacionales.