“Que fluya”, repite Viviana Canosa cuando responde sobre la competencia que tendrá desde este lunes a las 14.45, la hora que arranque con Viviana en Vivo todas las tardes desde la pantalla de Eltrece. Lo afirma porque, para ella, “no se puede trabajar pensando todo el tiempo en el otro. Yo me concentro en mí, hago lo mejor que puedo. Hay que salir a la cancha y jugar”. A los 53 años, desde la experiencia de quien comenzó en el periodismo a los 17, no parece pedante cuando señala que “desde que me dediqué a hacer periodismo político, hace ocho años, competí con los tipos más grosos y me fue súper bien”. Y es terminante cuando asegura “siempre compito más conmigo que con los demás”.
Separada desde hace seis años de Alejandro Borenzstein, madre de una adolescente nacida de ese matrimonio llamada Martina (11) que es su razón de vivir, Canosa vuelve a la televisión después de un 2024 convulsionado. No estará sola, la acompañará un panel integrado por Gabriel Levinas, Damián Rojo, “Pampa” Mónaco, Débora D`Amato y Mariano Roa.
— ¿Con qué expectativas esperás el debut?
— Con mucha felicidad, muy contenta. Estuve como tres meses para que me convencieran de hacerlo. Pensaba que este año iba a ser más de viajar. Tenía unos documentales para hacer en Estados Unidos, algunas propuestas en Uruguay, que me reciben genial. Y aparecieron Adrián Suar y Pablo Codevilla, empezamos a hablar, hablar, hablar, yo decía no sé, y a la tercera o cuarta charla ya estábamos todos de acuerdo. Me entusiasmé un montón y ahora está llegando el día, así que es como parir después de nueve meses de tener el bebé en la panza. Recién hoy me logré aflojar. Estoy para disfrutar, para pasarla bien, para hacer lo que me gusta, que es televisión. Así que muy contenta.
— ¿Qué pediste para aceptar?
— Nunca pongo exigencias. Siempre pido poder hacer lo que me gusta. Tener libertad. Yo soy la primera trabajadora. La primera que llega. La última que se va. Siempre, aunque pasen los años, sigo con ese mismo modus operandi de trabajar, trabajar y trabajar. Otro secreto no conozco. En la vida hay que poner pasión y perseverancia. Así que no, nunca exijo nada, excepto tener libertad y que me dejen laburar. A la única que le exijo es a mí. Y después nada. Laburar con gente que me gusta y me dé placer. Que tengan la camiseta puesta.
— Y referida a esa libertad que pedís, te tengo que preguntar por los rumores que hubo sobre el aplazo del comienzo del programa, un supuesto pedido del presidente Milei para que no coincidiera con el cripto escándalo…
— La verdad que eso a mí no me lo trasladaron. En principio el programa iba a salir el 10 de marzo. Esa era la fecha, salían todos los programas del canal. Adrián quería adelantarlo al 24 de febrero. Y más allá que pudo haber coincidido con lo que sucedió, lo cierto es que no llegábamos para esa fecha. Mentiría si te dijera que fue por eso. A mí no me consta.
— Tenías una buena relación con el presidente. Pero dijiste en una entrevista que pidieron tu cabeza en los lugares donde trabajabas.
— Sí, fui la primera víctima de la guillotina, pero hoy me lo tomo con una sonrisa. No es nada ficticio, lamentablemente son gajes del oficio. No debería ser, no deberíamos naturalizarlo. Y esto lo digo porque me lo contaron los mismos dueños de los medios en los que yo trabajé. No está bueno que pase. Los gobiernos pasan, Pinti decía que los artistas quedan. Así que voy a tomarlo como algo que ya pasó, como experiencia ganada. Y no lo digo ni con resignación ni con asumirlo como algo natural. De ninguna manera. Pero bueno, espero que este nuevo paso mío llegue de otra manera. Porque vivimos en democracia y porque nos hace bien a todos trabajar con libertad de expresión, con libertad de prensa. Y me parece que democracia es independencia de los poderes, que los periodistas puedan trabajar libremente, de eso se trata. Y por eso tenemos que pelear todos también. Yo voy a ser una luchadora de la libertad de expresión. Es una bandera que pienso defender no solo para mí, sino para todos.
— ¿Te preocupó quedarte sin pantalla, sin aire?
— Es mi trabajo, con eso sostengo mi vida, mi hija, mi familia. Ayudo a la gente que quiero. No me preocupa por mí la pantalla. Porque yo sé que puedo conseguir otras pantallas. Soy una busca, siempre lo fui. Así que siempre trabajo. No me preocupo por mí, que soy una mina valiente. Me ocupa, no me preocupa, la gente que no tiene la posibilidad de tener la independencia y libertad que tengo. Así que no sólo peleo por mí, sino que peleo por todos mis compañeros, piensen como yo o no. No tiene que ver con una ideología, tiene que ver con un estilo de vida, con una convicción, con valores. Yo laburo por lo colectivo, no por lo individual, me parece egocéntrico y aburrido. Las peleas se dan por todo, así que nunca tengo miedo de quedarme sin laburo. No me gusta porque vivo de eso y es feo que te censuren. Si no, es fácil: te ponés siempre del lado que te conviene. Y yo estoy siempre del lado incómodo de la vida. Es la que me tocó y aunque no es la que más me divierte, la voy a defender como una bandera. Y la libertad es una bandera que me gusta mucho tener. Es un feminismo, digamos.
— Hacemos esta nota precisamente el 8M, el Día de la Mujer…
— En eso pensaba. En que somos un montón de mujeres y que todas queremos lo mejor para todas, pero la sociedad nos pone en diferentes roles. Lo bueno es que cada una defienda, desde su humilde lugar, algo que le genere mucha convicción.
— ¿Y cómo ves al movimiento feminista argentino?
— Yo soy feminista. Creo que todas las mujeres, en general, somos feministas. Lo que pasa es que a veces el packaging, el marketing en el que viene envuelto todo eso no me convence, porque se utiliza políticamente. Pero sí, soy una feminista, lo demostré. Voy en contra del machirulismo, me empodero, me enfrento al poder. Creo que más feminista que eso no existe. Pero yo no puedo sola, lo tenemos que hacer todas las mujeres. Es ayudarnos, empatizar. Ya nos dimos cuenta que es pelear con las mujeres codo a codom sin la política partidaria. Hacer política nosotras sin tener que sostener la bandera con una cara u otra, porque finalmente a la larga no nos representa ninguna.
— En un punto, ese machirulismo del que hablás lo padeciste. Cada vez que estuviste cerca de Alberto Fernández, Milei, y hasta con Lacalle Pou, decían que pasaba algo, que había una relación…
— Mirá, equivocadamente o no, la banqué a Patricia (Bullrich) en su campaña, me jugaba por ella y nadie me inventó un romance con ella. Cuando la mujer se empieza a empoderar, o tiene un lugar de poder, lo más fácil es atacarla con eso. Cuando lo entendí, me relajé con ese tema, porque no solo fue con los que vos nombraste, fueron con muchísimos más. Y me divierte porque estoy sola, tranquila y me cuesta sostener una cita. ¡Soy un embole! Entonces me causa gracia que me vean como una Mata Hari, cuando la verdad es que estoy en mi casa, tomándome un cortado, charlando con mi hija, preparándole la comida. Soy súper ermitaña, me gusta mi vida de hogar. Descubrí la soledad después de mi divorcio, y la verdad que me costó mucho dolor y sufrimiento. Y ahora que me acomodé, me siento tranquila. La felicidad para mi es tener paz y así es como estoy. Pero tampoco es que digo ‘ay, soy víctima’. Estar empoderada y no sentirse víctima, es mandarlos a todos a la mierda cuando te ofenden. Es la madurez, el crecimiento. Lo que antes me dolía, ahora me duele menos o no me duele y entiendo que aquello forma parte del machirulismo. A mi me cuesta mucho enamorarme, si me conocieran mejor sabrían que no pasa por ahí.
— ¿Te decepcionaron los políticos en este país o rescatas a alguno?
— Bueno, por supuesto rescato algunos. Paula Olivetto, que me honra con su amistad. O Álvaro Lamadrid. Es gente que admiro y respeto, que se la juega en los momentos incómodos. Lo que me termina decepcionando son los liderazgos que tenemos en todos los partidos, lamentablemente. Pero bueno, siento que los argentinos estamos muy decepcionados de casi todo. Estamos todos muy cansados, si llueve se inunda todo, si hace calor, se corta la luz, empiezan las clases, hay paro docente, los temas de siempre. No obstante, cuando se ve mucha oscuridad, siempre aparece la luz, van a venir nuevos liderazgos.
— ¿Te meterías en política hoy, ahora?
— Ahora no. Pero es un sueño que tengo a largo plazo. Y desde un lugar humilde, no necesito ningún cargo. Me gusta estar donde otro argentino me necesite. Soy de las personas que están agradecidas de que otras personas elijan este país para vivir, por ejemplo. Y los que vienen a habitar este país, si son decentes, que tengan todos los derechos y si no lo son, que vayan en cana y se vayan. Una venezolana me dijo que encontró en Argentina un lugar cálido para vivir. Y a un venezolano que me diga eso lo abrazo.