Las comparsas, lideradas por diablos que lloraron y lamentaron el adiós, recorrieron las calles con carritos repletos de elementos típicos, culminando con el entierro del diablo y la promesa de regresar en 2026.
Cómo se vivió el Domingo de Tentación
El ritual cerró con el “entierro” del diablo en un hoyo que simbolizó la boca de la Pachamama, acompañado de ofrendas como cigarrillos, coca, serpentinas y chicha. La comunidad compartió empanadas, cordero, queso de cabra y brindó con chicha, rezando entre lamentos para que la diversión regrese el próximo año.
Todo comenzó con el desentierro del Coludo o Pujllay, símbolo festivo, al son de erkenchos, anatas, charangos y bombos. Los jueves previos, compadres y comadres celebraron con copleadas, mientras el sábado las comparsas bailaron carnavalitos, cerrando con festejos nocturnos.
El Carnaval Chico marcó el cierre
El Carnaval Chico, celebrado también este domingo, consolidó el fin de los festejos una semana después del Carnaval Grande. En un ritual simbólico, se enterró un muñeco que representó al Carnaval, despidiendo las celebraciones hasta 2026.
Aunque menos intenso que el Carnaval Grande, las comparsas y comunidades locales lo vivieron con música, baile y tradiciones, atrayendo a turistas y jujeños que celebraron la identidad regional. La participación comunitaria fusionó rituales ancestrales con nuevas expresiones culturales, manteniendo viva la esencia jujeña.
Un éxito económico y turístico
El ministro Federico Posadas destacó que el Carnaval 2025 superó en un 2% al de 2024, con 48.186 visitantes, 125.000 pernoctes y un impacto económico de 10 millones de dólares. Con una ocupación hotelera del 93%, una estadía promedio de 2,6 noches y un gasto diario de $85.000 por persona, Jujuy marcó un récord histórico.