El intenso temporal con extraordinarios valores de precipitaciones en estas últimas 24 horas elevó desmedidamente los índices de turbidez en las fuentes de captación, afectando la producción normal de agua potable para San Salvador de Jujuy. Agua Potable trabaja ininterrumpidamente para normalizar la situación en el menor tiempo posible.
Los niveles de turbidez se incrementaron fuertemente, llegando actualmente a 100.000 NTU en el Río Grande y 40.000 NTU en Río Guerrero, siendo NTU la unidad de medida que se utiliza para cuantificar la turbidez de un líquido. Llegando a niveles inusuales para la producción normal.
Este fenómeno natural inusual para la época actual del año registró más de 206 mm de agua de tormentas durante la jornada de ayer y más de 50 mm en la madrugada, provocando el arrastre de sedimentos, materia orgánica y otros elementos que impactaron directamente en las distintas tomas de captación de agua de las plantas potabilizadoras de la zona.
La empresa estatal lleva adelante desde el martes, con maquinaria y personal especializado, trabajos intensos en las distintas fuentes del recurso vital. Las labores actuales se enfocan en dar prioridad a la normalización de producción para recuperar sistema a la zona céntrica donde se encuentran la mayoría de hospitales y clínicas. Ante esta situación de emergencia, se solicita a los usuarios hacer un uso responsable del agua durante este período hasta su normalización.
Ante esta situación, las autoridades han activado protocolos de emergencia para garantizar el suministro de agua en los sectores más críticos, como hospitales, centros de salud y áreas residenciales de alta densidad poblacional. Se han dispuesto camiones cisterna para abastecer de manera temporal a las zonas más afectadas, mientras se continúa trabajando en la estabilización de los sistemas de captación y potabilización. Además, se ha coordinado con organismos de defensa civil y municipios para brindar apoyo logístico y comunicar a la población sobre las medidas preventivas.
Por otro lado, los especialistas advierten que, debido al cambio climático, este tipo de eventos extremos podrían volverse más frecuentes, lo que exige una planificación a largo plazo para fortalecer la infraestructura hídrica de la región. La inversión en tecnología y sistemas de filtración más avanzados, así como la implementación de planes de contingencia más robustos, serán clave para mitigar el impacto de futuras emergencias. Mientras tanto, la población debe mantenerse informada a través de los canales oficiales y seguir las recomendaciones para un uso racional del agua.