Rusia y EE UU acuerdan “sentar las bases de una negociación futura” al concluir su primer cara a cara sobre Ucrania

La Administración estadounidense apuesta abiertamente por sellar alianzas geopolíticas y económicas con Putin tras cinco horas de reunión en Riad. Trump afirma que no se opondría a una fuerza de paz europea en el país invadido

En un esfuerzo por poner fin al conflicto en Ucrania, las delegaciones de Rusia y Estados Unidos se reunieron recientemente en Riad, Arabia Saudita. Durante este encuentro, ambas partes acordaron «sentar las bases de una negociación futura» destinada a normalizar las relaciones diplomáticas, concluir la guerra en Ucrania y colaborar en la reconstrucción posbélica.

A pesar de la ausencia de representantes ucranianos y europeos en estas conversaciones iniciales, el presidente estadounidense, Donald Trump, expresó optimismo sobre los avances logrados. Esta exclusión ha generado preocupaciones en Europa sobre la transparencia y equidad del proceso negociador.

Uno de los puntos clave discutidos fue la posible adhesión de Ucrania a la OTAN. Rusia ha señalado esta cuestión como una «línea roja» en las negociaciones, oponiéndose firmemente a la incorporación de Ucrania en la alianza militar occidental. No obstante, Moscú no muestra la misma resistencia respecto a la entrada de Ucrania en la Unión Europea. La propuesta rusa para alcanzar la paz contempla tres fases: un alto el fuego inmediato, la realización de elecciones y la formalización de un acuerdo final.

En paralelo, el presidente Trump ha manifestado su disposición a aceptar el despliegue de una fuerza de paz europea en territorio ucraniano como parte de un eventual acuerdo de paz. Trump enfatizó que esta misión no implicaría la participación de tropas estadounidenses, argumentando que «Ucrania está muy lejos de EE.UU.» y sugiriendo que naciones europeas como el Reino Unido y Francia podrían liderar dicha operación.

La exclusión de Ucrania y de la Unión Europea en las conversaciones iniciales ha suscitado críticas y preocupaciones en el continente europeo. Líderes europeos insisten en la necesidad de incluir a Kiev y a Bruselas en las negociaciones para garantizar una paz justa y duradera. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha enfatizado que cualquier acuerdo debe contar con la participación activa de Ucrania y ofrecer garantías de seguridad sólidas para el país.

En respuesta a estas dinámicas, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha decidido posponer un viaje previamente programado a Arabia Saudita para reunirse con una delegación estadounidense en Kiev. El objetivo de este encuentro es obtener detalles precisos sobre las recientes negociaciones entre Estados Unidos y Rusia. Zelenski ha subrayado la importancia de que cualquier proceso de paz respete la integridad territorial de Ucrania y ha agradecido el apoyo constante de la Unión Europea durante el conflicto.

Mientras tanto, en el ámbito político estadounidense, el presidente Trump ha acordado con su homólogo ruso, Vladímir Putin, iniciar negociaciones «inmediatas» para poner fin a casi tres años de guerra en Ucrania. Ambos líderes han considerado la posibilidad de reunirse en persona, posiblemente en Arabia Saudita, para avanzar en las discusiones. Trump ha pronosticado un alto el fuego «en un futuro no muy lejano» y ha expresado escepticismo sobre la funcionalidad de la adhesión de Ucrania a la OTAN.

Estas iniciativas diplomáticas reflejan un esfuerzo concertado por parte de las principales potencias para resolver el conflicto en Ucrania. Sin embargo, la exclusión inicial de actores clave como Ucrania y la Unión Europea plantea interrogantes sobre la legitimidad y sostenibilidad de cualquier acuerdo alcanzado sin su participación directa.