El gobierno brasileño y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) dieron la voz de alarma en un informe publicado a finales de enero. Los superopioides se están expandiendo en Brasil con el riesgo de matar a miles de personas en los próximos años. Se trata de los nitazenos, una clase de opioides sintéticos, 50 veces más fuertes que el fentanilo, hasta 500 veces más fuertes que la heroína. También se han encontrado en Bolivia, Colombia y Chile.
Estos superopioides fueron descubiertos en los años 50 en los laboratorios de una empresa química suiza, la CIBA Aktiengesellschaft. Su uso como analgésicos nunca despegó, en parte debido a que son rápidamente adictivos y provocan fácilmente depresión respiratoria. Por eso no se volvió a saber de ellas durante décadas, hasta que aparecieron en el mercado de drogas ilegales en 2019. En Estados Unidos murieron en 2020 unas cuarenta personas al mes por el consumo de nitazenos; en Europa, las tres primeras sobredosis se registraron en Suiza, mientras que en 2023 en Irlanda la Agencia de Salud Pública (PHA, en inglés) alertó de un conjunto de sobredosis vinculadas al consumo de estos opioides.
A diferencia del fentanilo, que también se utiliza como anestésico humano, son sustancias poco estudiadas en humanos, ya que enseguida se mostraron poco prometedoras como fármacos. Y es precisamente esto lo que los hace peligrosos. Tienen una gran potencia de acción que, sin embargo, varía mucho de una sustancia a otra, y una farmacocinética, es decir, unos efectos en el organismo que siguen siendo relativamente misteriosos, lo que hace difícil predecir la respuesta del cuerpo a estas sustancias.
El informe firmado por la ONUDD revela que, en los análisis realizados por la Superintendencia de Policía Técnica y Científica de Brasil, 140 muestras de drogas incautadas entre julio de 2022 y abril de 2023 contenían opioides. De ellas, 133 eran nitazenos. Las incautaciones se realizaron en el estado de San Pablo, en la capital, pero también en los suburbios, en la costa cerca del puerto de Santos y en algunas ciudades del interior como Sumaré y Mirandópolis. El estudio señala que “el efecto de fumar un opiáceo potente junto con cannabinoides sintéticos es impredecible y la mayoría de los usuarios pueden no ser conscientes de lo que están consumiendo”, y concluye que “hay relativamente pocas incautaciones de opioides en comparación con otras drogas incautadas en el país, pero tanto las autoridades policiales como el personal sanitario deben permanecer vigilantes a medida que la amenaza que suponen estos nuevos compuestos comienza a expandirse por el territorio brasileño”.