En un tenso escenario político, la vicepresidenta de Ecuador, Verónica Abad, acusó al presidente Daniel Noboa y a su gabinete de orquestar un “golpe de Estado letal” contra el orden democrático del país. Durante una rueda de prensa, Abad afirmó que la persecución en su contra busca impedirle asumir funciones que, según ella, le otorga la Constitución, mientras denuncia que el gobierno ha incurrido en acciones inconstitucionales y autoritarias.
Abad declaró que “en pocas horas se consumará el golpe de Estado planificado y anunciado por el presidente Noboa”. Según la vicepresidenta, esto incluye maniobras para excluirla del despacho vicepresidencial y evitar que asuma el cargo en caso de ausencia del presidente, como establece la Constitución en su artículo 146. Asimismo, aseguró que esta situación es el resultado de “una brutal persecución” en su contra, destinada a “tomar por la fuerza el poder” y “romper el orden constitucional”.
La vicepresidenta Abad se refirió al decreto 500 emitido por Noboa donde anuncia que encargará la presidencia a su Secretaria de la Administración, Cynthia Gellibert, a quien previamente nombró como vicepresidenta hasta que Abad viaje a Turquía, argumentando una situación de “fuerza mayor” derivada de su participación como candidato presidencial. Esta designación de Noboa tiene por objeto que el presidente y candidato asista a actos proselitistas durante el fin de semana.
La pugna entre el presidente Noboa y la vicepresidenta Abad ha sido motivo de controversia desde el inicio de su mandato. Abad denunció que, desde el comienzo de su gestión, fue marginada y se intentó “desaparecer” a la Vicepresidencia como institución. En diciembre de 2024, Abad solicitó formalmente vacaciones, pero sostiene que incluso este procedimiento fue utilizado en su contra para deslegitimarla.
El gobierno, por su parte, ha señalado que Abad no ha cumplido con sus deberes derivados de la designación de funciones que el presidente Daniel Noboa ordenó. En diciembre, Noboa dispuso a Abad que viaje a Turquía para mejorar las relaciones comerciales con ese gobierno. Abad tenía cuatro días para llegar al destino.
La situación se ha agravado con enfrentamientos legales y acusaciones mutuas. Abad indicó que continuará buscando justicia a través de las instancias judiciales y legislativas del país. Mientras tanto, el conflicto ha captado la atención de la comunidad internacional, que observa con preocupación la inestabilidad política en Ecuador.
La vicepresidenta electa de Ecuador, Verónica Abad, asiste a una rueda de prensa este jueves en Quito. EFE / José Jácome
En la rueda de prensa de este jueves, Abad argumentó que su negativa a ceder ante estas presiones se basa en su compromiso con el pueblo ecuatoriano y el marco constitucional: “Estoy preparada para reemplazar al presidente en democracia y conforme a la Constitución”, enfatizó. Además, acusó al gobierno de utilizar fuerzas militares y decretos presidenciales para limitar su acceso a las funciones del cargo.
En su discurso, Abad calificó al presidente Noboa de “hombre misógino y débil” y aseguró que ha instaurado un clima de intimidación y represión en el país. Denunció que “miles de militares y policías” fueron desplegados en Quito bajo el pretexto de impedir un supuesto golpe de Estado por su parte, acusación que calificó como “una farsa”.
“Se ha roto el orden constitucional. El presidente y su gabinete de improvisados han violado la Constitución una y otra vez”, afirmó, señalando que las decisiones del Ejecutivo han llevado al país a una “grave conmoción y caos legal y político”. Además, acusó al gobierno de utilizar recursos del Estado para campañas de desinformación que buscan dañar su reputación y la de su familia.
Abad también hizo un llamado a la comunidad internacional, solicitando la activación de la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA) para preservar la institucionalidad democrática en Ecuador. Según la vicepresidenta, las acciones del gobierno representan “un riesgo para la paz social, la seguridad jurídica y el respeto a los derechos humanos”.
“Si permitimos que estas violaciones continúen, seremos un ejemplo lamentable de autoritarismo, discriminación y violencia política en pleno siglo XXI”, advirtió.
En sus palabras finales, Abad instó al presidente Noboa a “reconsiderar y corregir sus errores”.