El reciente hallazgo de 64 kilos de cocaína en una camioneta que se dirigía a la capital tucumana ha generado un amplio debate sobre el papel de Tucumán en la cadena de distribución de drogas en la Argentina.
Este incidente se produce en un contexto donde el narcotráfico parece estar tomando un giro preocupante en la región, y las autoridades locales han comenzado a cuestionarse si Tucumán podría estar emergiendo como un centro neurálgico para la distribución de sustancias ilícitas.
El hecho ocurrió el lunes, cuando un hombre de 70 años, oriundo de Entre Ríos y residente en Tucumán, junto a su hija de 25 años, intentaron evadir un control rutinario del Operativo Lapacho en Cabo Vallejo.
Tras una breve persecución, fueron detenidos en las cercanías del peaje de Molle Yaco, sobre la ruta 9. Al inspeccionar su vehículo, una camioneta Renault Oroch, las autoridades encontraron el cargamento de cocaína, marcando un nuevo récord para la fuerza en cuanto a decomisos de este tipo en lo que va del año.
Los investigadores han trazado la ruta de la droga, que se originó en Orán, una ciudad que concentra más del 80% de los estupefacientes confiscados en la región, y cuyo destino final era una vivienda en el sur de la capital tucumana.
A pesar de que los detenidos, Livio Andrés Barros y Alejandra Barros Figueroa, podrían ser considerados meras “mulas” utilizadas por una red de narcotráfico más amplia, la conexión con un narcotraficante de mayor envergadura sigue siendo un misterio.
La causa ha sido asignada al fiscal federal Rafael Alberto Vehils Ruiz, quien tomará declaración a los implicados.
En los últimos años, Tucumán ha visto un aumento significativo en los decomisos de drogas. En 2023, las autoridades han incautado 518 kilos de cocaína, un incremento que supera el 600% en comparación con años anteriores.
Este aumento en la actividad delictiva plantea un desafío para las fuerzas de seguridad, que han intensificado sus operaciones, especialmente en la frontera con Bolivia, donde se estima que se origina gran parte de la droga que ingresa al país.
El análisis de las estadísticas también revela que, en lo que va del año, el 50% de los hallazgos han consistido en cargamentos superiores a 15 kilos, sugiriendo un cambio en la dinámica del narcotráfico en la región.
Las autoridades han indicado que un cargamento de esta magnitud, en comparación con cantidades menores, tiene más probabilidades de estar destinado a la distribución en lugar de al consumo interno.
El jefe de Policía, Joaquín Girvau, ha declarado que se están implementando dos estrategias centrales: reforzar el Operativo Lapacho y coordinar esfuerzos con las fuerzas de seguridad de provincias vecinas como Salta y Jujuy para mejorar la efectividad de los controles.
Por su parte, el ministro de Seguridad, Eugenio Agüero Gamboa, ha subrayado la importancia de estos operativos, afirmando que Tucumán se posiciona como un bastión contra el narcotráfico en el norte del país.
Además, el secretario de Lucha contra el Narcotráfico, Jorge Dib, ha enfatizado que el gobierno provincial ha realizado inversiones significativas en tecnología y capacitación de personal para mejorar los controles.
Sin embargo, ha reconocido que el éxito de estas operaciones depende en gran medida de la naturaleza de los transportistas, quienes, a menudo, son personas ajenas a las organizaciones criminales y carecen de información sobre sus verdaderos empleadores.
El panorama se presenta complejo y la comunidad se enfrenta a la necesidad de abordar este fenómeno con seriedad, considerando tanto las medidas de seguridad implementadas como la posible transformación de Tucumán en un punto clave dentro del tráfico de drogas en Argentina.