Atraídos por ser parte de una experiencia donde se comparte una práctica ancestral y sustentable de esquila de las vicuñas para obtener su fibra y, al mismo tiempo, asegurar la protección de esta especie silvestre que habita en la Puna catamarqueña.
La ceremonia arranca muy temprano por la mañana, pero es el corolario de un trabajo que implica mucha organización previa, y que involucra a todas las comunidades de la localidad de Laguna Blanca y a distintos organismos del Estado provincial y comunal.
El chaku es una práctica ancestral de captura, encierro y esquila de las vicuñas, y posterior liberación en silvestría. De esta forma, las comunidades de Laguna Blanca y también otras comunidades de Belén y de Antofagasta de la Sierra obtienen de forma sustentable la fibra que luego procesan para transformarla en hilo y, tras meses de trabajo, en finísimas prendas textiles.
Mabel Gutiérrez, cacique de Laguna Blanca fue una de las mujeres que estuvo al frente de todo el proceso. Junto al intendente de Villa Vil, Ramón Gutiérrez, coordinaron el encierro y luego el trabajo de la esquila que involucraba a hombres y mujeres de la cooperativa Mesa Local de Laguna Blanca, institución fundamental en el chaku lagunisto. Este año, el encierro involucró a más de 700 vicuñas, aunque algunas ya habían sido esquiladas en módulos anteriores. La esquila se realizó de forma manual, con tijeras, pero también incorporaron esquiladoras eléctricas que hacen el trabajo más rápido. Antes de ser liberadas, las vicuñas son censadas y si es necesario reciben curaciones o alguna atención veterinaria.
“Para nosotros es muy importante valorar lo que tenemos dentro del territorio y trabajamos para hacerlo sustentable y un medio de vida para cada una de las 100 familias que integran nuestra comunidad”, señaló la cacique Mabel Gutiérrez.
De la ceremonia participaron, en representación del Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte, la secretaria de Gestión Cultural, Laura Maubecín y el director de Artesanías, Gonzalo Cancino.
El Chaku de Laguna Blanca, el último de los 12 realizados en el distrito de Villa Vil durante esta temporada de esquila, convocó a turistas de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Salta, La Rioja y de distintos puntos de la provincia, atraídos por ver de cerca esta ceremonia.
Constanza, una turista salteña que participó del Chaku valoró la experiencia: “Es mi primera vez en Catamarca y vine al Chaku, me invitó una amiga fotógrafa. Estoy fascinada con la experiencia, no solo por el entorno increíble en el que sucede, sino por la ceremonia en sí”, señaló.
Para ordenar y hacer más valiosa la experiencia turística, el municipio de Villa Vil, las comunidades que habitan ese territorio y la Secretaría de Gestión Turística de la Provincia, consensuaron una serie de recomendaciones que denominaron “Buenas prácticas ambientales” y que implementaron este sábado por primera vez.