Un adolescente mató a su vecina de 8 años y escondió el cuerpo debajo de la cama durante una semana

Maddie Clifton salió de su casa para ir a jugar y nunca volvió. Los vecinos se movilizaron para buscarla, hasta que una mujer descubrió el horror en la habitación de su hijo de 14 años.

En la tarde del 3 de noviembre de 1998, Maddie Clifton, una nena de ocho años que vivía en la tranquila localidad de Jacksonville, Florida, salió a jugar a la calle. Pocas horas después, su madre la llamó para cenar, pero no la encontró. La desaparición movilizó a la comunidad y a la Policía para poder encontrarla.

La primera pista que tomaron los investigadores tenía como principal sospechoso a un vecino que ya tenía antecedentes penales. Es que este hombre había sido detenido en dos ocasiones por agresión sexual, aunque los cargos fueron retirados en ambos casos. Sin embargo, los policías decidieron investigarlo y lo sometieron a una prueba del polígrafo, que no logró superar.

A pesar de ello, el sospechoso presentó una coartada que convenció a los investigadores y lo descartaron como un posible implicado, lo cual generó frustración a la familia de Maddie que ya estaba desesperada por encontrar pistas esperanzadoras.

Ante la falta de resultados, la policía optó por suspender la búsqueda oficial, pero la comunidad de Jacksonville no se rindió. Así fue cómo más de 400 voluntarios continuaron con la investigación, y se encargaron de repartir volantes y realizar campañas de publicidad.

En pocos días, la desaparición de la nena recibió atención a nivel nacional, y se ofreció una recompensa inicial de 50.000 dólares, que luego se duplicó para incentivar a quien pudiera aportar información relevante. Agentes del FBI se unieron a las investigaciones, y toda la sociedad estadounidense seguía el caso minuto a minuto con preocupación.

Entre los voluntarios que participaron activamente en la búsqueda estaba Josh Phillips, un adolescente de 14 años que, en aquel momento, era uno más entre los cientos de personas que deseaban que Maddie volviera a casa. Pero, a una semana de que la nena desapareciera, su nombre pasó a ser clave para la resolución del caso.

 

La habitación del horror

Melissa Phillips, la madre de Josh, también estaba involucrada en la búsqueda de Maddie Clifton como voluntaria, ya que conocía a sus padres de cerca. En la tarde del 10 de noviembre, entró a la habitación de su hijo para limpiar y advirtió algo extraño. “Noté la mancha húmeda en el piso y eso fue lo que me llevó a mirar la cama”, explicó la mujer en una entrevista con News4jax.

Como el chico tenía una cama de agua, Melissa pensó que se había roto y que tenía una pérdida, pero la revisó y descubrió el horror: debajo del colchón, estaba el cuerpo Maddie escondido.

En medio del shock, la mujer corrió a la casa de un vecino y llamó a la Policía. A los pocos minutos, los policías llegaron a la casa de los Phillips y constataron lo que había ocurrido en la habitación. Establecieron que el adolescente había usado cinta para mantener unida la base con el marco de la cama, y de esta manera, mantener oculto el cadáver de la nena. Detrás del respaldo encontraron un bate de béisbol, que podría ser el arma homicida.