Los líderes del G20 abrieron este lunes una cumbre en Rio de Janeiro bajo presión para lograr un acuerdo en la COP29, en un contexto mundial de fuertes divisiones por las guerras de Ucrania y Gaza y la próxima vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca.
El objetivo es dilucidar cómo financiar un billón de dólares anuales de ayuda climática para los países en desarrollo, para permitir construir centrales solares, invertir en irrigación o proteger ciudades contra las inundaciones.
El encuentro en Rio sirvió de excusa para reuniones bilaterales como la sostenida por el primer ministro británico Keir Starmer y el presidente chino, Xi Jinping.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, urgió este lunes al G20 a avanzar hacia una reforma de la gobernanza global y también a aprobar un impuesto a los supermillonarios, todo en aras de la paz global y la reducción de las desigualdades.
El presidente de Brasil encabezó la sesión de la tarde en la cumbre del G20: “Este año, la reforma de la gobernanza mundial entró definitivamente en la agenda del G20. Por primera vez, el grupo acudió a la ONU y aprobó, con el respaldo de otros cuarenta países, un Llamamiento a la Acción. Pero este llamamiento es sólo una llamada de atención. La inacción del Consejo de Seguridad ha sido en sí misma una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. El uso indiscriminado del veto convierte al órgano en rehén de los cinco miembros permanentes”.
“De Irak a Ucrania, de Bosnia a Gaza, crece la conciencia de que no todos los territorios merecen que se respete su integridad ni todas las vidas tienen el mismo valor. Desastrosas intervenciones han subvertido el orden en Afganistán y Libia. La indiferencia ha relegado a Sudán y Haití al olvido. Las sanciones unilaterales producen sufrimiento y golpean a los más vulnerables. Las instituciones de Bretton Woods han obstruido los mismos objetivos de desarrollo sostenible que debían promover”, agregó el brasileño.
El presidente de Brasil, anfitrión de la cumbre global, y su par argentino se saludaron con frialdad en la ceremonia de recepción. Fue la única imagen entre mandatarios del foro que exhibió las diferencias entre ambos. El Jefe de Estado argentino tensiona para evitar las propuestas de Lula en la Declaración final
El saludo entre Javier Milei y su par brasileño, Lula da Silva en el primer día del G20
Este lunes se inauguró la Cumbre del G20 en Río de Janeiro, Brasil, bajo la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva. El evento reúne a líderes de las principales economías y organizaciones globales para debatir asunto clave para el sistema internacional como el cambio climático, la economía mundial, la equidad social y la gobernanza. Como es habitual en la ceremonia de apertura de este foro, el presidente anfitrión recibió a cada uno de los Jefes de Estado que participan en la reunión de hoy y mañana. Lo hizo con un saludo afectuoso que incluyó una foto distendida y sonriente con todos. Pero hubo una excepción: el único invitado con el que Lula no se retrató tomado de la mano fue Javier Milei, el presidente de Argentina.
El presidente estadounidense, Joe Biden, y su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, se reunieron por primera vez para hablar del fortalecimiento de la relación bilateral, migración, seguridad y asuntos económicos de importancia para ambos vecinos, informó la Casa Blanca.