Luego de las elecciones municipales, Brasil tiene un nuevo horizonte: las presidenciales de 2026

Los brasileños se enfocan en el próximo gran desafío mientras evalúan estos dos años de gestión de Lula da Silva

Con la segunda vuelta de este domingo, Brasil cerró el capítulo de sus elecciones municipales y simbólicamente los dos primeros años del tercer mandato de Lula para mirar ahora hacia el gran desafío de las presidenciales de 2026. Casi 34 millones de brasileños con derecho a voto tuvieron que decidir ayer su alcalde en 51 ciudades de más de 200.000 habitantes. De ellas, 18 están en el estado de San Pablo y cinco en el de Rio Grande do Sul. La lista también incluía 15 capitales de estado, entre ellas San Pablo y Belo Horizonte.

Mientras que en la primera vuelta del 6 de octubre se había visto un fortalecimiento de la derecha representada por el expresidente Jair Bolsonaro, el llamado “Centrão”, o centro, ganó el balotaje. Nueve ciudades fueron ganadas por el Partido Social Demócrata (PSD). Entre ellas, Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, y Curitiba, capital del sureño estado de Paraná. Seis son los nuevos alcaldes del Partido Liberal (PL) de Bolsonaro, que liderarán las capitales de los estados de Mato Grosso (Cuiabá), Sergipe (Aracajú), así como la ciudad de Guarulhos, sede del principal aeropuerto de São Paulo. El Partido de los Trabajadores (PT) de Lula ganó solo en cuatro ciudades, siendo la única capital Fortaleza, en el estado nororiental de Ceará.

En San Pablo, capital financiera de Brasil, se volvió a confirmar al actual alcalde, Ricardo Nunes, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) que con el 59,35% de los votos derrotó al candidato Guilherme Boulos, del partido Socialismo y Libertad (PSOL) que se llevó el 40,65%. Sus respectivos padrinos políticos, el expresidente Jair Bolsonaro y Lula, se han mantenido alejados de sus campañas electorales, especialmente en esta segunda vuelta.

Desde su primer mandato en 2003, Lula nunca había estado tan ausente de la confrontación política municipal como en estas elecciones. En esta segunda vuelta, por ejemplo, sólo ha participado en actos públicos en el nordeste del país, en Fortaleza, la capital del estado de Ceará, y en Natal, la del estado de Rio Grande do Norte, en Camaçari, en el estado de Bahía, y en los suburbios de San Pablo, en Mauá y Diadema. En cuanto a Bolsonaro, sólo apareció junto a Nunes el martes pasado, después de casi 70 días de campaña. Hasta entonces, no pidió votos para el alcalde. “La campaña aquí no es mía”, había dicho.

A pesar de que la votación se desarrolló con total tranquilidad, los servicios de inteligencia brasileños, según el gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, interceptaron intentos del crimen organizado de influir en la decisión de los votantes a favor de Boulos. La Secretaría de Administración Penitenciaria identificó al menos cinco comunicados firmados por miembros del principal grupo criminal del país, el Primer Comando de la Capital (PCC), para orientar el voto tanto en San Pablo como en el litoral donde se encuentra el puerto de Santos, estratégico para la exportación de cocaína a los mercados europeos.

En unos se pedía no votar por una candidata de Santos acusada de estar alineada con el secretario de Seguridad Pública de San Pablo, Guilherme Derrite, en otros votar por Boulos. Boulos calificó el discurso del gobernador de “declaración mentirosa”, hecha con la intención de favorecer a Nunes , y presentó una demanda al Tribunal Superior Electoral (TSE) exigiendo la inelegibilidad de Tarcísio.

Y ahora que las elecciones municipales han terminado, Brasil mira hacia las presidenciales de 2026, con la disputa por los candidatos ya en marcha. El tercer candidato que se quedó fuera de la segunda vuelta en San Pablo con el 28,14% de los votos, Pablo Marçal, del Partido Renovador Laborista Brasileño (PRTB), es visto por los analistas como la posible novedad de esta nueva cita electoral y una respuesta, dentro de la derecha, al bolsonarismo ya desgastado en su seno.

El efecto disruptivo de Marçal en las recién concluidas municipales fue incluso reconocido por el presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, al diario O Estado de São Paulo. “La campaña electoral en San Pablo fue tranquila. Entonces llegó Marçal, explotando con todo, insultando a todo el mundo, se volvió una locura”, dijo, añadiendo después que “San Pablo no necesitaba tanto a Bolsonaro. Necesitaba más a Tarcísio”.

Así que si el propio Marçal en una difusión en sus redes sociales en los últimos días ha insinuado una posible candidatura en 2026, queda la incógnita de Bolsonaro. A pesar de que el expresidente es inelegible desde el año pasado hasta 2030 y ni siquiera puede hablar con Costa Neto por decisión de la justicia brasileña, ha declarado en los últimos días que será el candidato de la derecha en 2026. Bolsonaro dijo que el candidato elegido es ‘Messias’, en referencia a su segundo nombre, y añadió que la gente “tiene nostalgia” de él y que es “el ex más querido de Brasil”.

 

En cuanto a Costa Neto, dijo a la prensa que “nosotros en el PL no tenemos un plan B. El plan es en todo caso Bolsonaro. Lo tendremos como candidato a la Presidencia de la República. Estoy seguro de que lo conseguiremos en el Congreso Nacional”. El presidente del PL se refiere al proyecto y su aprobación en el Congreso de una ley de amnistía para beneficiar tanto a Bolsonaro como a sus partidarios más radicales detenidos tras la depredación de los palacios del poder el 8 de enero de 2023. Sin embargo, esta ley podría entonces ser bloqueada por el Supremo Tribunal Federal (STF), cuyos jueces ya han insinuado esta posibilidad.