Convocadas por la agenda de desarrollo del Gobierno de la Provincia enfocada en la transición energética y lucha contra el calentamiento global y por el medio especializado Panorama Minero, más de un centenar de empresas líderes de más de 15 países con fuerte y creciente interés en el litio, convergerán en Jujuy entre el 9 y 10 de octubre en el predio Conectar Lab de la Ciudad Cultural.
El encuentro se celebrará con posterioridad a la misión que cumplieron en Londres los gobernadores de Jujuy, Carlos Sadir; de Salta, Gustavo Sáenz; y de Catamarca, Raúl Jalil; provincias integrantes de la Mesa del Litio empeñadas en captar inversiones para ampliar volumen de producción, estimular la manufactura local, extender y afianzar cadenas de proveedores y generar nuevas oportunidades de trabajo.
A partir de 2011 se observó un fuerte incremento en el precio mundial del carbonato de Litio (LCE, por sus siglas en inglés) como consecuencia de la mayor demanda del recurso para la fabricación de baterías para automóviles y dispositivos electrónicos. Este hito presenta una posibilidad de generar mayor cantidad de divisas para Argentina. En este punto, las tensiones entre la escasa oferta y la creciente demanda promueven un precio internacional atractivo.
La fuente principal de litio en Argentina se encuentra en los salares de la Puna mientas que, en otros países, Australia, por ejemplo, realizan la extracción del recurso desde pegmatitas. Esto, simultáneamente, representa ventaja y desventaja, ya que Argentina posee menores costos operativos en términos relativos, pero los tiempos de reacción a shocks de demanda son más lentos.
Actualmente Argentina es el cuarto productor mundial del recurso, luego de Australia, Chile y China. El triángulo del litio compuesto por Argentina, Bolivia y Chile cuenta con cerca del 65% de los recursos mundiales de litio y alcanza el 29,5% de la producción mundial total para 2020. No obstante, Argentina cuenta con un enorme potencial para aumentar su participación en la oferta global del mineral.
Al mismo tiempo, presenta el desafío de mejorar la eficiencia y la sustentabilidad ambiental de las técnicas evaporíticas implementadas actualmente, como también de diseñar innovadores procesos no evaporíticos e incluso destinar recursos a la investigación para el desarrollo de nuevos métodos que permitan aprovechar el resto de los elementos presentes en la salmuera.