En ese contexto, miles de seguidores del presidente de Bolivia, Luis Arce, marcharon en las calles de El Alto y La Paz para expresar su respaldo a la gestión del mandatario y rechazar las recientes amenazas del ex presidente Evo Morales. Morales había dado un ultimátum a Arce, exigiendo cambios en su Gabinete bajo la advertencia de bloquear caminos a nivel nacional si no se cumplían sus demandas.
El gobierno denunció que Morales busca “convulsionar” al país, luego de que el ex mandatario y sus seguidores anunciaran una huelga nacional para el 30 de septiembre, en caso de que Arce no remueva a los ministros que, según Morales, están implicados en actos de corrupción y narcotráfico.
Obreros, comerciantes y miembros de diversas juntas vecinales participaron en la masiva marcha, que se inició en El Alto y culminó en las sedes del Ejecutivo y Legislativo. Los manifestantes expresaron su rechazo a los bloqueos, afirmando que obstaculizan el desarrollo del país y generan caos social.
En su protesta, exigieron a las autoridades que impidan la realización de estos bloqueos y que tomen acciones legales contra Evo Morales y sus seguidores.
Mineros cooperativistas de Potosí también se unieron a la movilización en La Paz, declarando un estado de “emergencia” ante cualquier intento de desestabilización por parte de los simpatizantes de Morales.
El conflicto entre Arce y Morales, ambos líderes del partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), se ha intensificado desde finales de 2021, en una lucha por el control del partido y del Ejecutivo.