Es una de las actrices más requeridas de su generación: literal, no para de trabajar. Películas, campañas publicitarias, acciones comerciales con marcas de todo el mundo. De una forma u otra, siempre está en el centro de la escena. Desconoce el motivo, pero así sucede desde que era pequeña y apareció en los medios de la mano de Cris Morena. Como una alquimista, todo lo que toca lo convierte en oro. Si viste una campera con tachas, la pone de moda. Si toma agua en un vaso con brillitos, sus seguidores saldrán a buscarlo hasta conseguirlo. Eugenia La China Suárez parece invencible, sin embargo, detrás de esa coraza dura y poderosa que se armó para protegerse, habita una mujer tímida y sensible a la que le afectan las críticas y el constante señalamiento. “A veces me canso”, asegura en un mano a mano con Teleshow.
El centro de operaciones para esta charla se da en el barrio porteño de Villa Crespo. Eugenia tose y cuenta que se siente afectada por el cambio de clima, hace apenas unas horas estaba en un avión volviendo de Canadá, a donde viajó para presentar su nueva película en el Festival de Cine de Toronto. Sin embargo, el agotamiento no parece hacer mella en su rostro. Con un look total denim, combinando top y jeans con patchworks, corona con el pelo híper planchado y un make up perfecto. Siempre impecable. ¿Cómo lo logra? “Voy a decir la verdad, me teletransporto”, bromea para romper el hielo. Y a juzgar por su belleza, impoluta e inalterable, podría ser cierto.
Este jueves 19 de septiembre estrenará Linda en todas las salas del país. Dirigida por Mariana Wainstein y secundada por Julieta Cardinali, Rafael Spregelburd, Minerva Casero, Felipe Otaño y Agustín Della Corte, ella se pone en la piel de una joven que, por un hecho fortuito, ingresa a una casa de familia adinerada para realizar tareas domésticas. Allí comenzará a relacionarse con cada uno de los integrantes del clan y a descubrir que detrás de sus vidas aparentemente perfectas, se esconden secretos y complejidades.
Durante gran parte del filme la actriz no habla, pero con sus gestos y sus miradas, dice más que con las palabras. “Me encantó porque era un personaje completamente distinto. Era un desafío poder hablar con la mirada, fue algo que trabajamos mucho con Mariana, la directora. El tema de no gesticular tanto como suelo hacer en mi vida y que el silencio hablara más”, explica sobre la característica de Linda, su personaje. “Es una mujer fuerte que está en un lugar de vulnerabilidad, que necesita el trabajo porque tiene que ayudar a su hija. Que tenga que vivir todo lo que vive me parece injusto”, agrega.
Más allá de lo que destaca de Linda, el personaje, hay algo mucho más profundo que le transmite Linda, la película. “A mí me encanta lo que pasa con la peli, porque es súper incómoda de ver. De hecho, todas las veces que la vi me sentí muy incómoda a pesar de haberla filmado. Y es la realidad de la mayoría de las mujeres de este país que tienen que salir a trabajar, que no tienen la opción de elegir y hacen lo que pueden”, afirma sobre el contexto económico y social de su personaje. “Yo crecí y a lo mejor veía como algo lejano ser actriz o estar con Cris Morena, pero no como algo imposible porque vivía en la Capital, porque sabía más o menos de qué se trataba, y me parece muy duro saber que hay gente que realmente no tiene la posibilidad de elegir y que sea la mayoría”, asegura.
Esta semana la actriz comenzará a grabar su participación para En el barro, el spin off de El Marginal. “Un personaje muy distinto a todo lo que venía haciendo, se llama Nicole, pero no me dejan contar mucho. Voy a grabar en una cárcel y justo mi mayor miedo es ir presa”, adelanta. Además, terminó el rodaje de La bastarda, tras seis meses filmando en el sur con Eleonora Wexler, Diego Cremonesi y Joaquín Ferreira. “Vengo trabajando mucho con Disney, me siento cómoda. Esta es una seriela, un nuevo género que fusiona serie y novela, lo produce Adrián Suar también. Por suerte estoy con muchos proyectos”, cuenta entusiasmada.
La madre de Rufina (la hija de 11 años que tuvo junto a Nicolás Cabré), Magnolia (5) y Amancio (3), los niños que tuvo con Benjamín Vicuña, este año también lanzó su carrera musical. Y si bien grabó colaboraciones con El Polaco, Ecko, Rusheking, Rodrigo Tapari, Santiago Celli y L-Gante, la expectativa está puesta en el encuentro musical con Lali Espósito. “Todavía no lo hablamos, creo que en algún momento se va a dar. Pero bueno, Lali ya está hace diez años como solista, la rompe y yo soy muy respetuosa de los lugares que ocupa la gente en el ambiente. Todavía me falta”, aclara sobre el esperado cruce.
—Vas saltando de proyecto en proyecto. Estás haciendo mucho cine y poca televisión, ¿es una decisión tuya o se dio así?
—Lo que pasa es que no hay muchos proyectos ahora en televisión, todo es streaming, plataformas o cine. Creo que la industria va evolucionando y hay que saber adaptarse. Yo extraño la tira. Por ejemplo, Argentina, tierra de amor y venganza fue uno de los proyectos que más feliz me hizo desde que empecé a trabajar, y a la gente le encantó. La tira te da una cercanía que por ahí la plataforma no, porque capaz grabaste y tarda dos años en estrenarse y uno le pierde como el hilo. La tele también tiene esa cosa de inmediatez, de tener que hacerlo rápido, de resolver, de hacer 20 escenas por día. Deseo tener otro proyecto de esos.
—Con tu participación en el Cris Morena Day renovaste el amor con tu público pero muchos te descubrieron, nunca te habían visto cantar y bailar…
—Sí, fue muy loco. Fue como una bocanada de amor muy fuerte. Y lo agradecí mucho. Fueron días que no podía parar de repostear cosas en redes, y seguían apareciendo fotos y videos nuevos. Y además, compartirlo con mis hijos, estar en el camarín con ellos vocalizando, en el teatro Gran Rex que fue mi segunda casa, reencontrándome con mis compañeros: fui muy feliz.
—Se viralizó un video de Rufina entre el público gritándote “mamá” apenas subiste al escenario, te debe haber movilizado…
—Ellos me habían visto cantar, pero nunca habían vivido la efervescencia de lo que era el público de Casi Ángeles. Al principio se asustaron, no entendían por qué gritaban. Claro, yo no les dije nada, los dejé que lo descubrieran y después no se podían dormir. O sea, era la una de la mañana y seguían hablándome del tema, estaban como muy flasheados. Rufi me decía: “Mamá, no sabés cuando entré cómo me reconocían”. Lejos de padecerlo, les encanta.
— Una vez contaste que Cris quería convocar a Rufi para alguno de sus proyectos. ¿Crees que seguirá tus pasos y los de su papá?
—Todavía no lo tiene muy claro, ahora está muy metida en el hockey. Está feliz porque siente que está evolucionando y con Nico queremos que entienda que las cosas cuestan y que, si quiere mejorar, no tiene que faltar a los entrenamientos aunque haga frío o tenga sueño. Pero sí, toma clases de canto y le gusta. Yo la veo como madre y canta y baila muy bien. La escucho a veces vocalizando, es fanática del K-pop, busca videos de Stray Kids, Blackpink y los vemos juntas, eso nos conecta mucho.
—¿Ser mamá es tu mejor versión?
—Sin ninguna duda. Es en lo que más me importa ser buena, desde chica lo pienso. No quiero ser ni la mejor actriz, ni la mejor cantante, lo que quiero es crearles recuerdos a ellos tal como fue mi infancia. Tuve muy buenos padres, muy buena familia, gracias a Dios, y yo quiero eso, que tengan muy buenos recuerdos de cómo fui como madre.
—¿Y sentís que lo venís logrando?
—Creo que sí, y me lo dicen ellos, es un trabajo de todos los días, y es mi prioridad.
—Hasta los haters coinciden en que sos buena madre, que vivís viajando con ellos, que están siempre con vos…
—Sí, igual todas las cosas que vengan de afuera, tanto halagos como críticas, considero que es gente que no me conoce. Aprendí a tomarlas con pinzas: “Bueno, muchas gracias, pero no me conocés”. A mí me importa lo que me dicen mis hijos y la gente que tengo cerca como mi mamá, mis amigos, mi familia.
—¿Qué cosas tuyas creés que tienen? ¿Te siguen, por ejemplo, con el amor por los animales?
—Les encanta. Creo que es importante que ellos vean lo que me pasaba a mí con mi papá, que no podía ir por la calle y ver una persona y no darle comida o algo. Viste que esas no son cosas que uno cuente en las redes porque me parece que no corresponde. Pero sí lo veo en el reflejo de mis hijos y son esos momentos en donde uno dice: “Estoy haciendo las cosas bien”, porque que ven a alguien y dicen “Pobre” o “¿Por qué tiene que estar pasando por esto?”. Son súper conscientes. Y eso es lo que más me importa.
—Siempre hablás de tu papá (murió en 2012) y parece que está muy presente, ¿no?
—Sí, re. Mi papá me habló mucho desde que era muy chica y con su carácter, su personalidad, muy disruptivo también, muy rebelde, muy amigo de sus amigos y muy enemigo de sus enemigos. Yo lo admiraba muchísimo, él me quería mucho y me admiraba, y nunca dudó de mí. Nunca, nunca, nunca. Y no es que mi mamá no lo haya hecho. Mi mamá es la que me llevaba más a tierra.