El estado brasileño de Río Grande do Sul enfrenta problemas económicos tras inundaciones

Las inundaciones en el estado brasileño de Río Grande do Sul devastaron casi todo lo que se necesita para la actividad económica, desde tiendas locales hasta fábricas, granjas y fincas rurales.

La catástrofe ambiental —sin precedentes en la historia del estado— afectó gravemente el transporte, incluido el aeropuerto en la capital Porto Alegre, que se prevé permanezca cerrado durante meses. Algunos segmentos de autopistas están cerrados debido a deslaves, caminos arrasados y puentes caídos. Los apagones siguen asolando al estado. El gobernador Eduardo Leite dijo que Río Grande do Sul necesitará “una especie de ‘plan Marshall’ para su reconstrucción”, aunque aún falta determinar una estrategia exacta para hacerlo de una forma que reduzca futuros desastres climáticos.

La magnitud de la devastación podría compararse con la del huracán Katrina, que arrasó Nueva Orleans en 2005, dijo Sergio Vale, economista en jefe de MB Associates. Ha provocado el caos en los servicios, la producción y las ventas, y es probable que muchas personas pierdan su empleo, señaló. La economía de Río Grande do Sul —que es casi del tamaño de la de Uruguay y Paraguay combinadas— había venido creciendo a una tasa de 3,5% este año hasta abril, pero podría concluir 2024 con una caída de 2%, según sus pronósticos. Esto significaría una afectación de 0,4% en el producto interno bruto de la nación, que actualmente se pronostica en 2%. El banco Bradesco prevé una caída de 4%, lo que significaría un crecimiento nulo este año.

La mayoría de los 497 municipios del estado han resultado afectados, y las pérdidas financieras ya alcanzan los 10.000 millones de reales brasileños (1.900 millones de dólares), calculó este mes la Confederación Nacional de Municipios. Aproximadamente 94% de la actividad económica del estado se ha visto afectada de alguna forma, de acuerdo con un cálculo realizado la semana pasada por la Federación de Industrias del estado de Rio Grande do Sul.

“Las instalaciones de un número infinito de empresas se han visto completamente afectadas. Además de las enormes pérdidas financieras, es probable que los problemas logísticos tengan un efecto significativo en toda la actividad económica del estado”, señaló en un estudio preliminar del 13 de mayo.

Entre las regiones más afectadas están Porto Alegre y la región de Serra, en el noreste del estado, la cual alberga fábricas de vehículos, maquinaria y mobiliario. Las fuertes lluvias también azotaron los valles de Río Pardo y Taquiri, conocidos por su industria cárnica. Río Grande do Sul aporta 12,6% del PIB agrícola de la nación, de acuerdo con Bradesco. Casi 70% del arroz y 13% de los productos lácteos de Brasil provienen de ese estado, según un informe de la corporación estadounidense S&P Global divulgado el 13 de mayo.

“Generalmente se requieren 10 años para que un municipio inundado vuelva a su nivel anterior de actividad económica”, dijo Gustavo Pinheiro, asociado sénior del centro de estudios climáticos E3G.

El costo humano de las lluvias es de al menos 163 vidas pérdidas hasta ahora, mientras que otras 72 personas siguen sin ser localizadas. Más de 640.000 personas se han visto obligadas a dejar sus casas, incluidas 65.000 que están refugiadas en escuelas y gimnasios.

El gobierno federal de Brasil anunció un paquete de 50.900 millones de reales (10.000 millones de dólares) para empleados, personas que dependen de la asistencia pública, el estado y sus municipios, empresas y productores rurales. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y los niveles del agua siguen siendo altos, la cantidad necesaria para reconstruir continúa aumentando, dijo Vale. Calcula que dicha cantidad podría alcanzar los 120.000 millones de reales (29.000 millones de dólares).