La indumentaria en Argentina es más costosa que en Estados Unidos, Japón, Francia, España, Italia, México y Brasil
Una canasta de 12 prendas de mujer en Argentina cuesta en promedio USD 1.225, lo que representa el mayor costo a nivel mundial, según un informe de Miglino y Asociados. Algunos de los principales factores que explican este fenómeno son la incertidumbre macroeconómica, la carga impositiva y la baja capacidad productiva.
La consultora realizó un relevamiento de precios de indumentaria femenina en las 30 marcas que concentran el 98% del mercado en Argentina y los comparó con los valores de las 10 firmas más vendidas en Estados Unidos, Japón, Francia, España, Italia, México y Brasil.
Así, mientras que el costo promedio de un set de 12 prendas en el país es de $1.050.000 (USD 1.225 al tipo de cambio oficial), en Estados Unidos vale USD 880, en Francia, USD 1.200; en Italia, USD 1.180; en España, USD 1100; en Japón, USD 1.160; en México, USD 660 y en Brasil, USD 890.
“Hay pantalones de jean para mujer a más de USD 60 cada uno, un precio que simplemente no puede encontrarse en dichos países para esas marcas”, indicó el estudio.
Cuáles son los motivos
En este marco, Nadia Schuffer, investigadora del área de Planificación Productiva de Fundar, señaló que la dinámica de precios de la indumentaria en el país durante los últimos 20 años se diferencia de lo que ocurrió en Europa, Estados Unidos y en la región. En estos, la ropa subió sistemáticamente por debajo del nivel general de precios, mientras que en Argentina sucedió lo contrario en la mayoría de los años.
La especialista aseguró que no hay una única causa que explica esta dinámica, sino que varias que actuaron en simultáneo:
La brecha cambiaria y la incertidumbre macroeconómica, que fueron moneda corriente entre 2011 y 2023, incidieron más sobre los bienes durables (como la ropa, los autos, los electrodomésticos, etc.) que sobre los no durables y los servicios. Los primeros sufren más la incertidumbre macroeconómica que el resto de los bienes y servicios debido a que hay mayores temores por los costos de reposición.
Los controles a las importaciones en períodos como 2009-2015 y 2019-2023 limitaron la oferta y la ropa subió por encima de la inflación. A la inversa ocurrió entre 2016-2019, donde hubo una tendencia aperturista.
El retroceso de la capacidades productivas locales (quiebre de empresas y destrucción de empleos) entre 2016-2020 replegó la oferta nacional, de modo que cuando en 2021-2022 se incrementó la demanda, la oferta local no era suficiente, dando como resultado mayores precios.
En tiempos de rápido crecimiento de la demanda de ropa (2002-2008 y 2021-2022) los precios relativos tendieron a subir más que en momentos de fuerte caída del consumo (como 2018-2019).
Los constantes y oscilantes cambios en nuestra macroeconomía y política productiva impactaron de manera significativa a esta industria, que dependió históricamente de la protección comercial y de la dinámica del mercado interno. Esto redujo el horizonte de planificación para los integrantes de la cadena productiva, induciéndolos a adoptar estrategias cortoplacistas. Esto es acumular ganancias suficientes en los períodos proteccionistas para poder sobrevivir mejor en los períodos de apertura económica. A su vez, la alta sensibilidad de este sector a los cambios en la orientación macroeconómica y productiva hace que el sistema financiero lo considere como frágil, y por lo tanto le restrinja el acceso al crédito. Por este motivo, las empresas financian sus inversiones con rentabilidad propia, lo que tiene como consecuencia la suba de precios.
Competitividad del sector
En lo que respecta a la competitividad de la industria textil, hay que destacar que la producción asiática inundó los mercados globales en las últimas décadas por la elevada escala y los bajos costos laborales. “Sin dudas, la menor escala de la producción local explica una parte de la diferencia de la competitividad con Asia. Esto no es un rasgo específico de Argentina, sino de todo Sudamérica. Países que han sabido desarrollar industrias textil-indumentaria relevantes, como Brasil, Colombia o Perú; han tenido serias dificultades para competir con Asia y la producción regional se retrajo considerablemente en los últimos 15 años”, dijo Schuffer.