El Carnaval no terminó. La actividad comenzó temprano con el desentierro de Pujllay en la cancha de básquet, seguido inició uno de los eventos más convocantes de la capital jujeña: la bajada de los disfrazados.
Este año, una vez más, se lucieron con los creativos disfraces. La alegría contagió a los miles de jujeños, residentes y turistas que se dieron cita en el lugar para disfrutar del tradicional acontecimiento.