En una iglesia de Manta, Manabí, en la costa ecuatoriana, un hombre y un niño fueron asesinados por un sicario. La tragedia sucedió la noche del jueves 28 de diciembre mientras se celebraba una misa. Según los testigos presenciales, el gatillero ingresó al templo y abrió fuego fueron alrededor de 20 disparos los escuchados en el lugar. La alcaldesa del cantón pidió al gobierno que se militarice el país para combatir la violencia.
El niño fue trasladado al hospital Rafael Rodríguez Zambrano de Manta, donde se confirmó su fallecimiento. La Policía ha corroborado que las víctimas eran un hombre de 31 años y un menor de 11 años. Este último se convirtió en una víctima colateral del sicariato.
Émerson Luna, jefe de la Policía en Manta, informó a la prensa local que el hombre asesinado estaba presente en la misa conmemorativa por su hija, quien había sido encontrada sin vida la semana anterior. Según los registros policiales, el fallecido era conocido como Júnior. El oficial expresó su compromiso de no descansar hasta encontrar a los responsables y destacó que el niño era una víctima colateral.
Luna confirmó que se encontraron trece indicios balísticos en la iglesia y mencionó que ya se está llevando a cabo la investigación, incluida la revisión del material de las cámaras de seguridad en el área, según recogió El Universo.