Guyana pidió a los países de la OEA que condenen a Venezuela por el ataque a su soberanía

La propuesta del gobierno guyanés obligará a los aliados de Maduro como Bolivia y Colombia a expresarse en un tema en el que el bloque de izquierdas ya marcó su primera distancia de Caracas con la postura crítica de Brasil

El gobierno de Guayana pretende que el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) emita una declaración en la que se condenen las acciones que está llevando adelante la dictadura de Nicolás Maduro para anexar dos tercios del territorio guyanés, en medio de una disputa histórica entre ambos países.

La representación de Guyana, luego de realizar consultas entre los países miembros de la OEA, presentó un borrador de declaración para ser considerado por todos los países con el que quiere que el Consejo Permanente se exprese sobre la tensión con Venezuela, luego del plebiscito y las posteriores declaraciones de las autoridades del régimen con las que señalan sus intenciones de avanzar sobre el territorio del Esequibo sin esperar la resolución de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

El planteo de Guyana obligará a que la próxima semana el Consejo Permanente aborde el asunto, sobre el que ya aparecieron diferencias en el bloque de países de izquierda. Al menos pondrá en una situación incómoda a los gobierno de Bolivia y Colombia, aliados de Maduro. Brasil, en cambio, cuestionó las acciones llevadas a cabo por el régimen.

El texto propuesto por Guyana al resto de los países, al que accedió Infobae, pretende que la OEA declare “su inequívoca condena a los actos ilícitos contra la soberanía e integridad territorial de la República Cooperativa de Guyana por parte de la República Bolivariana de Venezuela”.

Guyana también quiere que los países dejen establecido que “estos actos ilícitos constituyen una violación del derecho internacional, de la Carta de las Naciones Unidas, de la Carta de la Organización de los Estados Americanos y de los principios de coexistencia pacífica”.

Otra de las intenciones del país caribeño es que la OEA le pida a Venezuela que “cese” de inmediato “toda acción para anexionarse ilegalmente el territorio de Guyana”.

A diferencia del régimen de Maduro, que ahora, contrario a lo acordado con la ONU en el pasado, desconoce el ámbito de la Corte Internacional de Justicia para resolver el diferendo, Guyana insiste que el “arreglo pacífico de controversias” debe darse en ese ámbito.

El caso se encuentra en esa corte luego que después de un planteo de ambos países a las Naciones Unidas para entablar una negociación que no logró acuerdos, el secretario general de la ONU le remitiera el asunto en enero de 2018. La Corte Internacional de Justicia emitió dos sentencias, una en diciembre de 2020 y otra en abril de este año, en las que estableció que tiene competencia para definir el asunto.

Venezuela desconoce esos fallos y avanza mediante otros mecanismos. El primero fue realizar un referéndum entre los venezolanos para buscar legitimidad interna que le permitiera luego avanzar por mecanismos no explicitados para anexar el territorio. Guyana considera eso una intimidación.

Las cifras sobre la participación en el referéndum aportadas por las autoridades venezolanas fueron confusas. Había habilitados para votar 20,7 millones de votantes. Según el Consejo Nacional Electoral se regitraron unos 10 millones de votos.

Pero según la interpretación realizada por los opositores al régimen, se pudo haber comunicado de esa manera porque cada pregunta (eran cinco) pudo ser considerada un voto. De ser así, la participación sería de 2 millones de votantes, solo un 10% del padrón.

Guyana asumirá en enero un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

En la OEA las resoluciones suelen adoptarse por consenso. Los países intentan hasta último momento negociar para emitir declaraciones sin tener que sometarlas a votaciones. La enorme mayoría de las veces eso se logra, pero a veces no es posible, como sucedió el mes pasado cuando Guatemala se opuso a una declaración que cuestionaba las acciones en ese país. En esa oportunidad el tema fue a una votación que terminó 20 a 1.

El texto, tal como fue propuesto por Guyana, es muy difícil que se logre aprobar por consenso. Lo hace improbable, entre otras cosas, la elíptica postura planteada este fin de semana por el presidente de Colombia Gustavo Petro, que evitó cuestionar a Venezuela y por el contrario cuestionó que el diferendo sea resuelto por la CIJ.

Guyana venía insistiendo a Petro en que se expresara, luego de semanas de silencio. Bolivia es otro de los países de izquierda que ha mantenido posturas más alineadas con Venezuela en la OEA y es dificil esperar que apoyen el tono esa declaración propuesta por Guyana. También es una incógnta que postura asumirá México.

 

Del otro lado, en defensa de la postura de Guyana ya hay algunas voces claras. La primera fue la del secretario general de la OEA, Luis Almagro, que ya se ha expresado en varias oportunidades cuestionando las acciones del régimen. Lo hizo previo al referéndum y también la semana pasada, cuando calificó como una “postura agresiva del régimen de Maduro” al que acusó de haber “escalado” el conflicto para transformarlo en “un punto de importante preocupación para la seguridad regional que amenaza la estabilidad y soberanía territorial”.