Desde que Menachem Mendel Schneerson murió en 1994, miles de personas de todo el mundo visitan cada año su tumba, ubicada en el cementerio de Montefiore en el distrito de Queens. El sitio es conocido como el “ohel”, en referencia a la estructura que protege el lugar de descanso del Lubavitcher Rebe. El presidente electo Javier Milei -católico, pero con fuertes vínculos con el judaísmo- viaja a Nueva York para otra vez rendir homenaje al difunto rabino, considerado uno de los líderes judíos más influyentes del siglo XX, según fuentes de su entorno.
“Cambió el mundo y me influyó mucho. Siempre lo recordaré”, escribió el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en 2019, cuando se cumplían 25 años de su muerte. También para ese aniversario, Ivanka Trump y su marido, Jared Kushner, se acercaron a rezar al lugar en donde el rabino ortodoxo está enterrado junto a su suegro.
Pero, ¿quién es este poderoso hombre al que visitaron sucesivos presidentes estadounidenses como John F. Kennedy, Franklin D. Roosevelt Jr., Ronald Reagan y Jimmy Carter?
El rabino Menachem Mendel Schneerson nació el 5 de abril de 1902 en el puerto del Mar Negro de Nikolaev en el Imperio Ruso (ahora Mykolaiv en Ucrania). Su padre era el rabino Levi Yitzchak Schneerson, un renombrado erudito del Talmud, un inmenso código civil y religioso, elaborado entre el siglo III y el V.
En 1907, cuando Schneerson tenía cinco años, la familia se mudó a Yekatrinoslav (hoy Dnipro), donde su padre fue nombrado Rabino Jefe de la ciudad. Sirvió en ese cargo hasta 1939, cuando fue exiliado por los soviéticos a Kazajistán. Schneerson tenía dos hermanos menores; uno fue asesinado en 1944 por colaboradores nazis, y el otro falleció en 1952 mientras completaba sus estudios doctorales en la Universidad de Liverpool.
Durante su infancia, Schneerson estuvo involucrado en los asuntos de la oficina de su padre. Se dice que actuó como intérprete entre la comunidad judía y las autoridades rusas en varias ocasiones. Los principios de Levi Yitzchak fueron una guía para su hijo durante el resto de su vida. Muchos años después, cuando rememoraba su juventud, Schneerson dijo: “Tengo la educación del hijo primogénito del rabino de Yekaterinoslav. Cuando se trata de salvar vidas, hablo sin importar lo que otros puedan decir”.
Desde niño, Schneerson era considerado un “illui” –un prodigio–, según el libro Great Jewish Men, y con 17 años ya dominaba todo el Talmud, que tiene 5422 páginas. Pronto se ordenó como rabino, al igual que su padre.
En 1928 se casó con Chaya Mushka, hija de Yosef Yitzchak Schneersohn, el sexto Rebe del movimiento jasídico Jabad Lubavitch, una rama del judaísmo. Estuvieron casados por 60 años hasta la muerte de Mushka en 1988 y no tuvieron hijos.
Durante los primeros años de matrimonio la pareja vivió en Berlín, donde su suegro le asignó tareas comunitarias. Pero en 1933, cuando los Nazis tomaron Alemania, los Schneersons se mudaron a París, en donde permanecieron hasta el 11 de junio de 1940, unos días antes de la ocupación Nazi de la capital francesa.
Un año después, el matrimonio escapó de Europa, emigró a Estados Unidos y se instaló en Nueva York, en donde se convirtió en el séptimo Rebe de Jabad, después de la muerte de su suegro en 1950.
Schneerson tomó a un grupo jasídico casi al borde de la extinción después del Holocausto y lo transformó en uno de los movimientos más influyentes en la religión judía, con una red internacional de más de 5000 centros educativos y sociales. Las instituciones que estableció incluyen jardines de infancia, escuelas, centros de rehabilitación de drogas, hogares de cuidado para discapacitados y sinagogas.
Las enseñanzas publicadas de Schneerson llenan más de 400 volúmenes, y se lo reconoce por sus contribuciones a la continuidad judía y al pensamiento religioso, así como sus amplias contribuciones a la erudición tradicional de la Torá. También se lo reconoce como el pionero del alcance judío o “kiruv”.