Azerbaiyán lanzó una operación militar en el territorio de población armenia de Nagorno Karabaj que ya dejó 25 muertos en el bando separatista armenio, entre ellos dos civiles, y cientos de heridos este martes, tres años después de la última guerra con Armenia por este enclave montañoso del Cáucaso, en disputa desde hace tres décadas.
El Ministerio de Defensa azerí anunció durante la mañana el lanzamiento de “operaciones antiterroristas”, destinadas a neutralizar “las posiciones de las fuerzas armadas armenias”.
Bakú justificó su ataque por la muerte en la madrugada del martes de cuatro policías y dos civiles azeríes, víctimas de la explosión de unas minas en una zona bajo su control en Nagorno Karabaj, una región de mayoría armenia enclavada en Azerbaiyán.
Los servicios de seguridad acusaron a un grupo de “saboteadores” separatistas armenios de haber colocado esas minas y cometido así un acto de “terrorismo”, después de otros incidentes imputados en las últimas horas a las fuerzas armenias.
El Ministerio no dio detalles en un primer momento, pero dijo que empleaba armas de alta precisión para “incapacitar posiciones en el frente y retaguardia, puntos de disparo de larga distancia de las formaciones de las fuerzas armadas de Armenia, así como activos de combate e instalaciones militares”.
“Sólo se están incapacitando objetivos militares legítimos”, afirmó el comunicado.
Sin embargo, autoridades de etnia armenia en Nagorno Karabaj dijeron en otro comunicado que la capital de la región, Stepanakert, y otros pueblos estaban bajo un “intenso” fuego de proyectiles.
La operación militar azerí dejó por el momento 25 muertos en el bando separatista armenio, entre ellos dos civiles, anunciaron esta tarde las autoridades secesionistas del enclave.
“Según las informaciones recibidas de la morgue de Stepanakert por la oficina del defensor de los derechos humanos, a las 20.00 [hora local] hay 25 víctimas del ataque terrorista de Azerbaiyán, dos de ellos civiles”, indicó en redes sociales Gegham Stepanian, defensor de los derechos de la región separatista, que agregó que la sumatoria de heridos es de 138, de los cuales 29 son civiles.
La tensión no ha dejado de crecer últimamente en este territorio, escenario de dos guerras entre Ereván y Bakú, la última de ellas a fines de 2020.
El gobierno de Ereván no tardó en denunciar una “agresión a gran escala”, destinada a acometer “una limpieza étnica” en el enclave, y urgió a Rusia, que tiene una fuerza de paz allí y es el garante del alto el fuego de 2020, a “detener la agresión azerí”.
Rusia dijo que fue avisada de la operación azerí “minutos” antes, y la vocera de la cancillería, María Zajárova, pidió “urgentemente el fin del derramamiento de sangre (…) y el regreso a un acuerdo pacífico”.
La administración rusa está “preocupada” por la “escalada brutal” de la situación en Nagorno Karabaj y está tratando de que ambas partes “vuelva a la mesa de negociaciones”, dijo el Kremlin el martes.
“Lo principal es convencer a Ereván y Bakú de que se sienten a la mesa de negociaciones” y “eviten pérdidas humanas”, dijo el vocero presidencial ruso Dmitri Peskov a los periodistas.