Andrea Estévez recordó su historia de amor con Luis Miguel y las cosas más insólitas que vivió junto a él

La argentina cumplió un sueño imposible al convertirse en la novia de su ídolo hace más de 10 años. Con la visita del Sol de México a Buenos Aires, su historia en común reflota.

Andrea Estévez es sin duda una artista polifacética que constantemente se reinventa.

Fue modelo, bailarina y figura mediática durante sus años frente a la pantalla chica en la Argentina, pero si le preguntan, afirma convencida que su rol más importante es el de madre de su hija Hannah, de apenas cinco años de edad.

Sin embargo, en su historia de vida, hay una en particular que cada tanto reflota para llevarla a revivir una historia insólita e imposible para muchos. Un sueño cumplido entre 2011 y 2013, en el que pasó de ser fan del cantante mexicano Luis Miguel, para involucrarse en una relación sentimental que entre sombras y luces, ella aún atesora con especial cariño.

 

El pasado y presente de Andrea Estévez

En una entrevista concedida hace varios años, Andrea reveló uno de sus mantras de vida y que viene bien con su relato: “Si querés ver reír a Dios, cuéntale tus planes”. Ella no planeó que Luis Miguel la escogiera. Simplemente sucedió. Así lo aseguró en muchas ocasiones: solo ella es dueña de su verdad y los recuerdos que quedaron tras dos años de amor junto al Sol de México, una figura Intocable, inaccesible e irreal.

De aquellos años ha transcurrido más de una década y en la actualidad, Andrea reside en la ciudad de Miami. Muy orgullosa comentó a TN que se encuentra en ensayos para presentar un show de comedia en el Brisk Festival de Los Ángeles que lleva por nombre Las Vacaciones del Señor que se estrenara durante los días 19 y 20 de agosto.

Pero en esta oportunidad, con la llegada de la estrella mexicana a la Argentina, Andrea accedió a contar entre ensayos y su agitada vida de mamá, uno de los capítulos que marcaron su vida para siempre.

 

Andrea Estévez cuenta su historia con Luis Miguel

 

-Conociste a Luis Miguel en 2011, ¿cómo fue ese primer flechazo? ¿Cómo coincidieron?

 

-Fui a un recital que él hizo en obras sanitarias, me habían invitado, yo en ese momento estaba trabajando en Barbierísima junto a Carmen Barbieri, pero fui como una más. En un momento se acercó gente de su equipo para invitarme a pasar delante de la valla y quedar pegada al escenario. Luego me dijeron que Luis quería cenar conmigo.

Me invitó al Faena. Al llegar conocí a sus músicos y todo su equipo que estaban en su mesa, él había guardado un lugar a su derecha para mí. ¡Exactamente igual que un cuento de Disney! ¡Yo era su fan desde toda la vida!

 

-¿Cómo viviste la impresión de ser una gran fan y luego verte vinculada sentimentalmente con un artista como Luis Miguel?

-La verdad que siempre lo admiré como artista y como hombre, pero el conocerlo me hizo ver una persona distinta, súper humana, divertido, caballero. Llegué a decirme para mi misma que había elegido bien a mi ídolo de chica. Pero luego lo de fans desaprecio de mis pensamientos para darle paso a compartir momentos hermosos con un hombre increíble.

 

-Siendo vos argentina y él mexicano, ambos con carreras artísticas muy exigentes, ¿qué plan se les ocurrió para seguir con su noviazgo a pesar de sus agendas tan diferentes?

-Cuando el terminó su gira por Argentina, imaginé que luego de vernos en Buenos Aires y Mar de Plata, por el tiempo que el estuvo, no tendríamos más contacto. Yo tenía por delante tres meses de temporada teatral acá y él continuaba con su gira, pero me volvió a hablar y quedamos en vernos. Así fue que fui a visitarlo a su casa en Los Ángeles.

 

-¿Es cierto que te hizo firmar un contrato de confidencialidad para que no pudieras hablar durante ni después de culminada su relación?

-Hay muchos mitos en torno a Luis Miguel, eso de no mirarlo a los ojos, contratos de confidencialidad… Nada de eso es real. Él tiene un excelente trato con todo su equipo, se divierte, se ríe, lo quieren y se nota. Jamás hubo un contrato de confidencialidad, yo en su momento veía que aparecía info mía por todos lados, Laura Ubfal dijo que habíamos cenado en el Alvear, Daniel Ambrosino dijo que mi camioneta pasaba noches en el Sheraton de Mar del Plata donde él se hospedaba y yo negué todo una y otra vez.

Ya me disculpé con ellos por esto, por negarles la información, pero era por respeto al momento que estábamos viviendo, que negué y nunca hablé. Hoy pasaron tantos años y quedó tan lindo recuerdo de esa etapa de mi vida que me animo a contar más.

 

-Por años se dijo que Luismi tiene una personalidad un tanto “excéntrica”, se cuentan algunas fobias, hábitos poco comunes… ¿Hubo alguno que te impresionó y dijiste “Si cuento esto, nadie me lo va a creer”?

-Pensemos que Luis Miguel tuvo una niñez, adolescencia y vida muy distinta a la de todos nosotros. Hay que ponerse en su lugar: cambios de horarios continuos, dormir con gritos de fans que corrían por la calle detrás de su auto. Y es humano, necesita dormir en silencio… Es ahí donde uno empieza a entender y me pasó: yo escuchaba los gritos, yo estaba en ese auto que las fans corrían y gritaban. No es fácil.