Enjuician a un remisero por arrojar en la ruta a una mujer que murió tras el estallido de una cápsula de cocaína que había ingerido

El hecho ocurrió hace poco más de un año; la “mula” había ingerido 74 empaques con casi 750 gramos de droga y falleció sin recibir asistencia en un hospital.

La audiencia en la que el juez federal de Revisión Luis Renato Rabbi Baldi Cabanillas firmó la elevación a juicio del caso contra el remisero Andrés Ángel Gutiérrez

Murió en una casa de Salta luego de menos de un día de agonía, largas horas en las que, atravesada por el dolor físico, el miedo y la desesperanza, sufría por todo lo que podría ser y ya no sería, y le escribía a su hija mensajes de texto para despedirse y darle “consejos” para continuar su vida sin ella. Joven, y pobre, la mujer se había transformado en un mero instrumento del narcotráfico, una “mula”, un ser humano fungible a cambio de una suma ínfima para un negocio millonario. Había ingerido 74 cápsulas, cada una con unos 10 gramos de cocaína; una de ellas estalló en su estómago, con un efecto devastador, letal cuando la atención no es inmediata y en un centro especializado. Eso, efectivamente, es lo que pasó: quienes la habían contratado para que transportara la droga en sus entrañas, ni siquiera la llevaron a un hospital. E incluso le negaron un final mínimamente digno: los narcos que la habían usado desecharon su cadáver a la vera de una ruta.

Hace poco más de un año ocurrió este caso, una tragedia más como consecuencia del narcotráfico, con varios cabos que siguen sueltos. Ahora, la justicia federal envió a juicio oral a Andrés Ángel Gutiérrez, el remisero que trasladó a la víctima a la casa en la que la atrapó la muerte y, luego, llevó su cuerpo hasta el lugar donde fue abandonado. Sigue prófuga la mujer que había cooptado a la víctima y tampoco se determinó quién era el proveedor del estupefaciente o quién lo recibiría para su posterior distribución.

“Esta mujer tiene un nombre, tenía una madre y también una hija, la cual esperaba por su mamá y que, lejos de verla llegar, solo recibió de ella sus últimos consejos a través de mensajes por el celular”, resaltó el fiscal general Eduardo José Villalba, de la Procuraduría de Narcocriminalidad del Noroeste Argentino (Procunar NOA).

Villalba, con el acompañamiento de los auxiliares Mariana Gamba Cremaschi y Jorge Viltes Monier, mostró una foto del hallazgo del cadáver de la víctima y afirmó que ese era “el final de la historia del delito de tráfico de estupefacientes, el que riñe con la dignidad humana, como en este caso, en el que la mujer aparece instrumentalizada para transportar cápsulas de cocaína en el interior de su cuerpo”. Luego, consideró que Gutiérrez debía responder ante la Justicia como coautor de “homicidio agravado criminis causae [para ocultar otro delito] en concurso real con encubrimiento de transporte de estupefacientes” o, alternativamente, por el delito de encubrimiento agravado. El juez federal de Revisión Luis Renato Rabbi Baldi Cabanillas firmó el auto de elevación a juicio.