Hambrientos de un salario digno, docentes salteños llevan adelante un acampe en la ciudad de Salta ante la falta de respuestas a sus reclamos por parte de la gobernación. Por ese motivo muchas de las educadoras también decidieron realizar una huelga de hambre, poniendo en riesgo sus propias vidas, aunque las autoridades provinciales siguen mirando para otro lado.
En la Plaza 9 de Julio, docentes del interior de la provincia de Salta decidieron acampar hace más de diez días, en razón de la falta de resoluciones a sus exigencias laborales. Ellas se centran principalmente en una recomposición salarial, mejoras edilicias de los ámbitos educativos y el 82% móvil.
Diferentes demandas, que, según los propios maestros, «nunca se resolvieron», por lo tanto, no sólo se asentaron en dicho espacio público, sino que también seis trabajadoras de la educación comenzaron una huelga de hambre. Esta lleva nueve días y algunas de las huelguistas ya manifestaron diferentes afecciones, en ciertos casos de gravedad. Un ejemplo de ello lo reflejó el traslado de urgencia de María Luisa Iraldes, quien debió ser internada. Una vez restablecida, regresó a la plaza y decidió no ingerir alimentos hasta que sus reclamos sean atendidos por la administración provincial.
También Claudia Valor sufrió los efectos de no alimentarse por varios días: le subió la presión y debió ser asistida por personal médico de emergencias. Al respecto, la huelguista remarcó que «sólo tomo agua, y es por la impotencia y la rabia que no tengo hambre». Sensaciones extremas y severas que Valor las adjudica a que «estamos por debajo de la línea de pobreza, la mayoría somos cabezas de familia. Por una jornada simple percibimos 170.000 pesos, entonces nos vemos obligados a hacer doble turno. No tenemos derecho a un salario digno». No obstante, la maestra dejó en claro que la medida de fuerza excede a la cuestión paritaria: «En la mayoría de las escuelas no mandan alimentos, los padres y docentes organizan rifas para recaudar fondos, y ellos mismos hacen los propios arreglos».
La particular manifestación generó cuestionamientos y críticas por parte de referentes del gobierno de Salta. Al respecto, Valor señaló que «nos tratan de vagos, porque dicen que tenemos tres meses de vacaciones, y al mismo tiempo nos aseguran que no hay recursos, pero emplean el avión sanitario para fines privados. Además, me pusieron una suplente, lo que demuestra que sí tienen fondos para pagar dos sueldos».
En este contexto, quienes acampan en la plaza central de la capital provincial reconocen que «hasta que no nos den una solución no nos vamos a ir». Una convicción que tiene lugar en el inicio de las vacaciones de invierno. Por eso, Claudia Valor, una de las seis que realizan la huelga de hambre, enfatizó que «vamos a ser una postal de Salta, para que muchos turistas vean la situación extrema que estamos pasando».