Las imágenes con las que el gobierno de Honduras anunció la militarización de sus cárceles

Un fuerte operativo se inició ayer en los centros penitenciarios del país; la policía militar tomó el control de las cárceles para desmantelar a las bandas criminales que operan desde allí.

La policía militar del país centroamericano tomó el control de las cárceles con el fin de desmantelar a las bandas criminales que operan desde allí.

En las imágenes, distribuidas por el gobierno liderado por Xiomara Castro, aparecen cientos de prisioneros, tatuados y descalzos, sentados con las manos detrás de la cabeza, mientras son vigilados por los militares.

El retrato recuerda a los pandilleros del país vecino, El Salvador, que en febrero de este año fueron trasladados a la megacárcel inaugurada por el presidente Nayib Bukele.

De acuerdo con el secretario de Estado de Defensa Nacional de Honduras, José Manuel Zelaya Rosales, el operativo -denominado “Fe y Esperanza”- pretende que estos centros “dejen de ser escuelas del crimen”.

“Nuestra misión es derrotar el crimen organizado que está en las cárceles”, dijo a través de su cuenta de Twitter.

Los oficiales hondureños decomisaron armas, teléfonos satelitales, granadas y droga, entre otras cosas, de las celdas de los prisioneros. El plan es que las Fuerzas Armadas tengan el control de las cárceles por un año.

La acción militar ocurre días después de que 46 reclusas murieran calcinadas y tiroteadas en un motín entre, supuestamente, integrantes de las pandillas rivales Barrio 18 y Mara Salvatrucha, en una cárcel cercana a Tegucigalpa, la capital de Honduras.

Castro describió el motín como un “monstruoso asesinato de mujeres”, destituyó al ministro de Seguridad y designó una junta interventora para la prisión.

La intervención también ocurre tras un fin de semana especialmente violento: solo el día sábado, 21 personas fueron asesinadas. 13 de ellas fueron víctimas de una masacre dentro de un billar en el municipio de Choloma, en el norte del país.

Tras estos dramáticos episodios, la mandataria prometió tomar “medidas estrictas”.

El operativo militar en las cárceles se denomina «Fe y Esperanza».

 

Toque de queda

Como se esperaba, la violencia está siendo uno de los retos más complejos para Xiomara Castro.

Bajo una intensa presión de la ciudadanía que exige más seguridad, la mandataria está intentando controlar el crimen organizado a través de diversas medidas.

Además de la intervención militar en las cárceles, su gobierno decretó el domingo un toque de queda desde las 9:00 pm a las 4:00 am para las ciudades de Choloma y San Pedro Sula (una de las más grandes del país), que han sido fuertemente afectadas por la violencia.

Esta restricción fue impuesta durante 15 días que pueden ser prorrogables.

Gran parte del país también está bajo estado de excepción, una medida que rige desde el 6 de diciembre del año pasado y que ha sido prorrogada en tres ocasiones (la última el 21 de mayo, cuando fue extendida por otros 45 días).

La mandataria también está llevando adelante una operación policial, llamada “Candado Valle de Sula”, que busca controlar la violencia en la zona norte del país y recuperar las áreas tomadas por las pandillas.

La ofensiva incluye recompensas para quienes faciliten la captura de los autores de los crímenes.

Las medidas han sido criticadas por algunas organizaciones de derechos humanos.

En conversación con BBC Mundo, Evelyn Escoto, Comisionada del Centro Nacional de Prevención Contra la Tortura, Tratos Crueles Inhumanos o Degradantes de Honduras, afirmó que la militarización de las cárceles es una “involución desde la mirada de los derechos humanos”.

“Nos preocupa porque nosotros no somos un país isla, tenemos muchas obligaciones y compromisos en derechos internacionales y estamos obligados a garantizar esos derechos en las cárceles”, indicó.

Cesar Muñoz, director asociado de las Américas de Human Right Watch, coincidió con que la medida es un retroceso.