Bolivia va camino de un «corralito» financiero como el de Argentina

La economía boliviana está dando las mismas señales que hace dos décadas en Argentina cuando ocurrió el «corralito», lo único que queda es que el gobierno tome medidas correctivas.

Llegan a la caja y les dan una ficha que dice que se los otorgará en un mes y medio después.

Cualquier ciudadano de a pie que tiene una cuenta en dólares en algún banco, pide, con todo derecho, sus dólares y los empleados del banco se los entregan a cuentagotas, si es que hay disponibilidad.

Caso contrario se los dan en pesos bolivianos arguyendo que el Banco Central de Bolivia no cuenta con divisas.

Hace un mes, los bancos les entregaban al día 1000 dólares americanos, luego 500, después 300 o simplemente nada.

Los librecambistas o llamados también «arbolitos» –cuyos principales proveedores de divisas son los turistas– empezaron a especular y a vender los dólares a un precio mayor que el oficial.

Eso costó el arresto, durante 4 meses, a una mujer que pedía unos centavos más. Aquella detención fue para sentar un precedente y no llegar al extremo que vive Argentina con el «dólar blue» o dólar negro.

El gobierno de Arce acepta que hay una iliquidez de dólares, sin embargo, niega que haya una crisis.

¿Bolivia está ingresando a un corralito como el que vive Argentina? «Nuestro país vive una crisis de facto, aunque no económica», asegura el analista financiero Enrique Herrera.

El cambio negro en Bolivia apenas llega a unos centavos más que el cambio oficial, no como en Argentina que llega a casi el doble y su historia económica en las dos últimas décadas ha sido crítica.

Cuando en Argentina empezó el corralito, el gobierno dictó una ley, no así en Bolivia. Ni la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) ni el Banco Central aún han decretado una normativa.

¿Por qué Bolivia ha llegado a este colapso financiero?

Durante el 2007 al 2015, nuestro país vivió la época de las vacas gordas, justamente cuando Evo Morales era presidente. Exportaba volúmenes importantes de carburantes a precios altos, por tanto, dio cabida a la subvención al mercado interno.

En principio sonaba bien, pero las reservas no fueron restituidas porque no se invirtió en la exploración. A esto se sumó que el gobierno derrochó a manos llenas lo que tenía y no ahorró. Esto trajo como consecuencia que ahora vivimos la época de las vacas flacas.

Bolivia, el 2015, contaba con reservas de aproximadamente 15 mil millones de dólares. Hoy tiene cerca de tres mil millones de dólares. Esto, en parte, porque no ha quitado la subvención interna a los carburantes ni se ha devaluado el peso boliviano.

Ante esto, Bolivia, se ha quedado sin divisas y está imposibilitada de atender la demanda interna. De igual manera, los bonos soberanos también colapsaron.

Bajo estrés

El gobierno debió tomar medidas en el momento preciso para no llegar a la situación actual. «Bolivia no está quebrada, pero está bajo estrés», afirma Enrique Herrera.