Ante la imposibilidad de continuar su camino, los migrantes están enfrentando graves problemas de abandono y falta de asistencia humanitaria. Organizaciones internacionales, como la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), han denunciado la situación de los migrantes y el aumento de los riesgos de protección, incluyendo los casos de abuso sexual.
La frontera entre Chile y Perú, en la región sureña de Tacna, es el lugar donde cientos de migrantes intentan ingresar a Perú para continuar su camino a sus países de origen. Sin embargo, las autoridades policiales no les permiten ingresar a territorio peruano, lo que ha dejado a los migrantes varados en la frontera. Desde febrero de este año, la situación se ha agravado, y las organizaciones internacionales han alertado sobre la falta de alimentos, agua, alojamiento y asistencia sanitaria para los migrantes.
La situación de niñas, mujeres y comunidad LGTBI+ es aún más peligrosa debido a los casos de abuso sexual registrados en la zona. Los organismos internacionales están coordinando asistencia humanitaria para los migrantes en la frontera, mientras que Chile y Perú han incrementado el despliegue de sus fuerzas de seguridad.
El gobierno de Gabriel Boric en Chile ha reforzado las leyes de migración y ha militarizado su frontera por 90 días, lo que ha incluido medidas como el control policial de identidad. Perú también ha reforzado su presencia policial en la región de Tacna. La situación de los migrantes es cada vez más crítica, y se estima que diariamente unas 400 personas se quedan varadas en el puesto fronterizo de Santa Rosa en Tacna.