La empresa de Corrientes había estado en el centro de la controversia debido a la sospecha de la presencia de la enfermedad en sus instalaciones, lo que puso en riesgo su actividad comercial.
La autorización para el movimiento de productos desde y hacia la empresa fue otorgada, y se dispuso un seguimiento epidemiológico cada 14 días para garantizar la preservación de la salud de las aves y la salud pública. Senasa informó que la prueba negativa fue realizada por el Laboratorio Nacional del organismo de control sanitario, y que los resultados fueron comunicados al Juzgado Federal de Corrientes.
La empresa Avícola Santa Ana está ubicada en la zona de control sanitario, cerca del margen del río Paraná y rodeada de lagunas en la que hay presencia de aves silvestres y migratorias. Senasa estableció la autorización de los movimientos de productos, y afirmó que la medida es coherente con su responsabilidad primaria de preservar las estrategias sanitarias que permitan al país continuar recuperando los mercados de exportación para los productos aviares.
El error de procedimiento denunciado por la empresa fue desestimado por el organismo sanitario, lo que permitió evitar la destrucción de más de 15.000 docenas de huevos por día y la pérdida de más de 20 toneladas de carne. Con la desestimación de la presencia de gripe aviar en los galpones de Avícola Santa Ana, se evitó el cierre de una empresa con 40 años de trayectoria y la pérdida de al menos 300 puestos de trabajo.