El hombre de 39 años tenía antecedentes penales y lideraba una banda que se dedicaba al robo de cobre y otros delitos. Hace unas semanas, uno de sus hijos fue asesinado en un ajuste de cuentas entre bandas rivales y otro había sido detenido por robo de un vehículo. La detención del hijo habría sido la gota que colmó el vaso para Campillay, quien arrendó un automóvil sedán y se armó para enfrentar a las bandas rivales.
Según conocedores del caso, Campillay llegó a la comisaría para hacerse notar y luego se dirigió a la terminal de buses alertado de la presencia de miembros de una de las bandas rivales. La policía continúa investigando el caso para determinar los motivos exactos de la acción de Campillay.
El subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, confirmó que uno de los hijos de Campillay había sido víctima de asesinato en enero de este año y que el otro había sido detenido pocos días antes de la acción de su padre. «Puede ser que estas razones hayan motivado esta acción irracional que generó estos hechos de violencia en Calama», agregó Monsalve.