Las autoridades chilenas afirman que existen organizaciones criminales en ciudades como Iquique y Arica, lo que ha generado pánico social en el norte de Chile. Aunque también hay reconocimiento a las familias extranjeras que aportan con su trabajo.
A finales de marzo, se llevó a cabo una marcha en la ciudad de Iquique, en la que los manifestantes exigían más seguridad. Sin embargo, la movilización se tornó violenta, encontrando en su camino a algunos extranjeros, lo que inició acaloradas discusiones. Un ciudadano venezolano, por ejemplo, fue golpeado por los manifestantes, mientras que los carabineros protegieron al foráneo. Al finalizar la protesta, los manifestantes atacaron un campamento de inmigrantes que no estaban presentes en el lugar, las carpas y pertenencias de las personas migrantes fueron llevadas en camiones por trabajadores municipales.
Desde finales de 2019, ha habido un aumento en el número de personas venezolanas y colombianas que pasan por cruces no habilitados en la frontera entre Chile y Bolivia, llegando hasta Iquique sin dinero e instalándose en plazas, playas y otros espacios públicos, mientras que otros logran llegar hasta Santiago.
El delegado presidencial de la región de Tarapacá, Daniel Quinteros Rojas, explica que se han asentado organizaciones criminales en el norte de Chile que se dedican al tráfico de personas, explotación sexual, tráfico de drogas, secuestros y robos. “El término de mafias puede que se quede corto. Hay distintos niveles y formas de organización criminal (en el norte de Chile)”, detalló Quinteros.