El «milagro económico» de Bolivia se desvanece ante la escasez de dólares

La escasez de dólares en Bolivia ha generado una preocupación generalizada en la población, que ha comenzado a retirar sus ahorros en la moneda extranjera o a comprar dólares para protegerse de la devaluación de la moneda nacional. Esta situación ha creado un mercado paralelo desconocido desde el establecimiento de un tipo de cambio fijo de 6,96 bolivianos por dólar en 2011.

Este escenario ha aumentado la incertidumbre sobre la fragilidad económica de Bolivia, que durante más de una década vivió lo que se conoció como el «milagro económico». El país experimentó récords de exportaciones, un crecimiento anual promedio del Producto Bruto Interno (PBI) de 4,6%, baja inflación, un tipo de cambio fijo y nafta subvencionada.

Sin embargo, el agotamiento de las divisas y la especulación son las razones que se barajan para explicar la escasez de dólares. Ante la alta demanda, la venta de la divisa se realiza ahora mediante un código QR después de inscribirse en un registro, lo que ha generado largas filas y malestar en la población.

El presidente izquierdista Luis Arce, artífice del «milagro económico» como ministro del área entre 2006 y 2017 durante el gobierno de Evo Morales, ha salido a calmar las aguas. «No habrá devaluación. No hay necesidad con la solidez de una economía que crece. Muchos países entraron en la trampa de las devaluaciones tratando de ganarle a la inflación», dijo esta semana en la primera entrevista a una televisora privada que concedió desde que asumió el poder a fines de 2020.

Sin embargo, su afirmación no ha logrado tranquilizar a la población, que teme que la escasez de dólares afecte la economía del país. Aunque Arce asegura que no retirará la millonaria subvención a los combustibles, muchos dudan de la capacidad del gobierno para solucionar la crisis económica que enfrenta Bolivia.

La inestabilidad económica ha sido un tema recurrente en la historia de Bolivia, que ha sufrido numerosas crisis económicas en el pasado. La desaparición de los dólares en el país ha sido la señal más reciente de que la economía boliviana sigue siendo vulnerable y que el «milagro económico» de años anteriores se ha desvanecido ante la incertidumbre generada por la escasez de dólares.