Rodríguez Larreta vs. Mauricio Macri: empieza el rompecabezas de las internas

El alcalde desafía a su antiguo jefe mirando las encuestas; Alberto Fernández, a punto de desistir de su candidatura y de incumplir otra promesa: la de no perseguir a la prensa independiente; Massa, por lanzarse.

Por Carlos Pagni – La escena política y la opinión pública están atraídas por el conflicto que se ha abierto dentro de Juntos por el Cambio en la ciudad de Buenos Aires. Más específicamente, en el Pro, alrededor de la decisión que ha tomado Horacio Rodríguez Larreta de convocar a elecciones el mismo día, pero separando la elección de la Capital Federal de la elección nacional.

Ocurre algo clásico en la política: un duelo de liderazgos. Uno podría remontarse al siglo XIX, al duelo entre Roca y Juárez Celman, al de Yrigoyen y Alvear o al de Alfonsín y Balbín. Pero lo que está pasando hoy entre Larreta y Macri es un duelo especial porque ambos pertenecen al Pro, que nació como un partido peculiar, un partido personal. Se podría decir que empezó siendo -o es- el partido de aquellos a los que les gusta Macri. El aglutinante y lo que unía a dirigentes y simpatizantes del Pro era eso. Suele pasar con partidos fundados por empresarios como el de Silvio Berlusconi o el de Sebastián Piñera.

Casi por oficio o por tendencia psicológica, el empresario más que a ser líder tiende a ser dueño de esas organizaciones. Esto le imprime una complejidad especial a un duelo sucesorio dentro de ese partido tan signado por una personalidad.

Cuando uno mira la cuenta de Twitter de Larreta, advierte que él se preocupó por poner: “Fundador de Pro”. Es decir, señala que tiene los mismos pergaminos que Macri respecto de su organización política. Sin embargo, no es así. Macri ejerce una especie de señorío que ahora Larreta pretende desafiar en un lugar importantísimo que es la ciudad de Buenos Aires, la cuna y la principal base electoral de Pro.

Hay un segundo nivel de interpretación que tiene que ver con un dilema. ¿Hasta dónde, por defender los intereses del partido, se pone en riesgo la coalición? Esto está en discusión hoy en la Capital Federal, en la principal oposición. Larreta podría jugar todo a que gane un candidato del Pro y fijar reglas que beneficien a ese candidato. Hay que aclarar, que ningún sistema electoral es inocente, todos de algún modo condicionan el juego y el resultado.

Si Larreta juega todas las reglas a que gane el candidato del Pro, que sería Jorge Macri, e inclina la cancha a favor del Pro, Martín Lousteau y el radicalismo de la Capital podrían romper Juntos por el Cambio e ir a una candidatura a jefe de Gobierno por afuera, con un resultado misterioso y probablemente consiguiendo la derrota de ese oficialismo.

Hay un sector del Pro encabezado por Macri que reprocha que con esa jugada está beneficiando a Lousteau. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema de Lousteau? Es que está muy consolidado en la ciudad de Buenos Aires con una fuerza competitiva e histórica que es el radicalismo. No hay que olvidar tampoco que, en alguna medida, el Pro nació para reemplazar al radicalismo en la representación de los sectores medios. Pero Lousteau, a diferencia de Jorge Macri, carece de un candidato nacional competitivo. El Pro tiene a Rodríguez Larreta y a Patricia Bullrich. El radicalismo todavía no consiguió tener un candidato con el mismo nivel de potencia. Entonces, si se llega a una elección donde Jorge Macri y Lousteau van colgados de la lista nacional, evidentemente Jorge Macri, por arrastre del candidato nacional, tiene más chance que Lousteau. Por eso Lousteau pide, y Larreta le concede, en beneficio de mantener la coalición unida, que la elección sea separada.

Es curioso que no se haya llegado a un acuerdo en este punto en la negociación que hubo entre Macri y Larreta. Macri desistió de su candidatura a presidente y antes de hacerlo tuvo una reunión con Larreta donde negociaron la Capital. Pero la negociación llegó hasta un punto: que haya solo un candidato del Pro. Es decir que Larreta no promueva a otro candidato porque eso sí significaría abiertamente un triunfo radical. Macri pedía más, pero Larreta no le dio más. Macri pedía reglas de juego favorables a Jorge Macri, a su primo.

Si uno sigue las declaraciones de Mauricio Macri durante los últimos meses, en el único tema en el que ha sido categórico, sin ambivalencias, fue en decir que quiere que su primo sea jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Esto lo puso en duda Larreta equilibrando la cancha.

Hay un problema de fondo que lo explicó en LA NACION Martín Rodríguez Yebra, en una nota en la que se remite a la misma cuestión en la época de De La Rúa. Muchos radicales creen que el gran error de De La Rúa en el manejo del poder porteño fue haber permitido que Aníbal Ibarra fuera candidato a jefe de Gobierno. Con esa candidatura y ganando el Frepaso, el radicalismo perdió históricamente una base inapreciable de visibilidad, generación de dirigentes y de administración. Esto en el fondo es lo que le están diciendo a Larreta: que si gana Lousteau pueden perder esa plaza por mucho tiempo. Pero él puede contestar que si a Lousteau no se le dan condiciones también se pierde porque se quiebra la alianza.

En el nivel de los argumentos, Larreta tiene las de ganar. Le están diciendo que modifica las reglas de juego a meses de las elecciones y la verdad es que es al revés. En la Capital Federal se votó una ley en el año 2018 por la cual las autoridades locales y los candidatos locales se eligen por lo que se llama Boleta Única. Es decir, una boleta donde están los candidatos de todos los partidos y uno tiene que marcarlos. Los marca en una computadora que después imprime la boleta. Esto tiene una cantidad de beneficios, sobre todo de transparencia, porque no hay distintos partidos con distintas boletas que deben ser fiscalizadas por gente que a veces los partidos no tienen. Esto se votó en 2018 en la legislatura porteña por 49 votos contra 9. Esa ley no se cumplió en el año 2019 a pedido de Macri porque el expresidente, que jugaba su carrera contra Alberto Fernández, quería tener unificada la elección y una lista sábana, para aprovechar los candidatos locales y el peso que tiene el Pro en la ciudad de Buenos Aires. Es una curiosidad. Y hay otra: los diputados de Lousteau votaron en contra la ley que ahora defienden.

Larreta sostiene, entonces, que está cumpliendo con la ley porque la Ciudad decidió que sus candidatos se elijan con un sistema propio de boleta única, distinto del sistema nacional. Mete a sus compañeros de partido en un problema porque no cambia la regla sino que la cumple por primera vez. Pero además tiene otra fortaleza: el Pro, Juntos por el Cambio, la oposición al peronismo, sobre todo en la provincia de Buenos Aires y en el resto del país, ha hecho de la boleta única una religión en nombre de la transparencia electoral.

Por eso hoy la gente de Larreta hace circular un tuit de 2019 en el que Macri habla de la boleta única y la organización independiente de las elecciones. “Hoy los fiscales tienen que constatar que las boletas no hayan sido robadas o adulteradas. Además, el recuento de los votos es un proceso engorroso y complicado. Hay que ir hacia una boleta única, que es más simple y garantiza las mismas condiciones para todos”, escribió en el tuit. Esto lo tendría que estar recitando de memoria Larreta en contra de sus opositores internos.

Hay un temor real en el Pro respecto de Lousteau y el resultado de la elección porque esta película la vieron en el año 2015. Allí, el radicalismo de la Capital no se integró a Cambiemos y fue por afuera. Hubo una competencia entre Larreta y Lousteau con estos resultados en el ballotage: 51,64% Larreta y 48,36% Lousteau. Esto lo logró Lousteau “con un piolín y dos palitos” porque se trataba de un partido opositor, en el llano, contra el candidato del jefe de Gobierno. Estuvo a punto de ganar y eso es lo que temen Mauricio Macri y Jorge Macri.

Jorge Macri dijo que era una mala decisión. Ahí hay un problema aquí, porque estamos hablando del sistema electoral de la ciudad de Buenos Aires, que es una materia que tiene que ver con el ministro de Gobierno de la ciudad, que es Jorge Macri. Debe ser muy incómodo para él tener que decir que está en desacuerdo con la única medida importante que se tomó durante toda su gestión, y que tiene que ver con su ministerio. ¿Habrá que esperar la renuncia de Jorge Macri en las próximas horas al Ministerio de Gobierno? ¿Larreta le va a pedir la renuncia o quedará esa relación como la de Alberto Fernández y Eduardo “Wado” De Pedro? Esto va a ser un indicio del nivel de conflicto o de acuerdo que pueda haber entre ellos.

Larreta, además de ser jefe de Gobierno, es centralmente un candidato a presidente y si uno examina cómo piensa y cuáles son sus intereses, es mucho más un candidato a presidente que un aspirante a ser el líder de una fuerza política. Daría la impresión de que la fuerza política y el liderazgo partidario son instrumentales para él en función del objetivo que lo excita más, que es llegar al gobierno.

La separación de las elecciones hay que mirarla a la luz de ese interés. Y a la luz de las encuestas que está mirando. Esto tiene dos o tres dimensiones para analizar. Para la primera, hay que mirar el video con el que anunció su medida. Varias veces usó el verbo decidir. Le habla a los focus group, a las encuestas cualitativas, donde surge que a Larreta le falta decisión y que huye del conflicto. Ahora decidió, a pesar del resto de la dirigencia de su partido. La segunda dimensión es que se enfrenta a Macri. Larreta quiere consolidar la imagen de alguien que no es ni va a ser: un títere. En el fondo del cuadro están sugeridos, subliminalmente, Alberto y Cristina. Habría una tercera dimensión, que podría ser la más dolorosa para Macri. No sabemos si es así, si Larreta, acierta o se equivoca. Pero él interpreta que Macri declinó su candidatura porque está muy mal en las encuestas. De este modo, enfrentarlo explícitamente le va a sumar, según este análisis, en electorados que, si lo ven junto al expresidente, le van a ser esquivos.