La economista Carmen Reinhart ha advertido que esta situación podría provocar una crisis de deuda soberana a escala mundial, lo que llevaría a una reacción del régimen chino que podría empeorar aún más la situación.
La mayoría de los créditos acordados por China en el extranjero, un 60%, están en peligro de default, lo que podría poner en dificultades a los bancos chinos. Esta situación ha sido constatada recientemente en un informe por expertos del Banco Mundial, del Kiel Institut für Weltwirtschaft y del grupo de investigación AidData. A pesar de que China nunca da información sobre sus créditos, los investigadores estiman que los acreedores chinos han prestado centenares de miles de millones de dólares a los países pobres en los últimos 20 años. Según sus cálculos, el monto de los créditos alcanzaría un billón de dólares destinados principalmente a financiar proyectos de infraestructura.
La iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda busca asegurarse el aprovisionamiento de materias primas provenientes de África y América del Sur, así como permitir a las fábricas chinas llegar más fácilmente a sus clientes en el exterior. Sin embargo, la estrategia no ha dado los resultados esperados por los dirigentes chinos, y ciertos deudores ya han conocido derrumbes espectaculares, como es el caso de Sri Lanka, que debió declararse insolvente en abril del año pasado y se encuentra en la incapacidad de rembolsar unos 50.000 millones de dólares de deuda externa.
Según la sociedad de análisis Rhodium Group, solo en 2020 y 2021, los bancos chinos tuvieron que refinanciar cerca de 52.000 millones de dólares de créditos acordados a los países pobres, principalmente debido a la crisis del coronavirus. Después de la renegociación de las deudas, ahora se cierne la amenaza de un default.
En los últimos años, China ha comenzado a otorgar en forma sistemática créditos de rescate para evitar los defaults.
Sin embargo, según Reinhart, estos préstamos podrían desencadenar una crisis de deuda soberana a escala mundial si el régimen chino no toma medidas adecuadas para hacer frente a la situación.
Según la economista, los bancos chinos podrían verse seriamente afectados por la situación. Los investigadores parten del principio de que los acreedores chinos han prestado centenares de miles de millones de dólares a los países pobres durante los últimos 20 años. Si bien China no da información sobre sus créditos, los expertos estiman que el monto de los créditos destinados principalmente a financiar proyectos de infraestructura alcanzaría un billón de dólares. De ese billón, el 60% se encuentra bajo la amenaza de un default.
Los bancos chinos ya han tenido que refinanciar cerca de 52.000 millones de dólares de créditos acordados a los países pobres en 2020 y 2021, principalmente debido a la crisis del coronavirus. Después de esa pandemia, el fuerte aumento de las tasas de interés colocó a los países emergentes y en desarrollo fuertemente endeudados bajo enorme presión. Sin embargo, después de la renegociación de las deudas, ahora se cierne la amenaza de un default.