La Confederación General del Trabajo (CGT) reanudó su actividad en una reunión ampliada de su mesa chica, sin el moyanismo, en la que dirigentes de distintos sectores sindicales coincidieron en dos puntos: la preocupación por la crisis económica y las críticas contra “la falta de reacción” del Gobierno para encaminar la situación y “el destrato” que sienten por parte de algunos funcionarios. Para exteriorizar su postura, se acordó realizar un acto masivo el 1° de mayo, Día del Trabajador.
Que una veintena de gremialistas se hayan reunido bajo el paraguas de la CGT ya fue una noticia: la central obrera no se reunió nunca desde que comenzó 2023 y sólo hubo contactos informales de la mesa chica cegetista. En todo 2022 el Consejo Directivo de la CGT se reunió apenas 5 veces. Ahora, la dirigencia sindical busca reactivarse ante un contexto crítico de la economía, con una inflación que no da tregua y salarios que deben recomponerse en plazos cada vez más reducidos, en un decisivo año electoral, además, en el que la continuidad del oficialismo se visualiza como una meta difícil.
En el encuentro que se hizo esta tarde en la sede de UPCN, que tuvo mucho de catarsis, quedó en claro que la brecha entre el Gobierno y los sindicalistas es más grande y que la CGT quiere escenificar su malestar ante la falta de soluciones: hablaron de aprobar un documento que graficará los reclamos al oficialismo y a la oposición como responsables de la situación actual y analizaron convocar a un acto para el 1° de mayo, en un estadio cerrado, en el que la central obrera confirmará su postura crítica.