Cuatro fondos (Palladian Partners, HBK Master Fund, Hirsh Group y Virtual Emerald International Limited) demandaron al país en 2019, solicitando una indemnización de hasta 643 millones de euros (USD 704 millones) y ganaron el caso. El juez Simon Picken falló a favor de los cuatro fondos, diciendo en un fallo escrito que Argentina debe pagar 643 millones de euros más intereses.
El juez dictaminó que Argentina debe pagar alrededor de 1.330 millones de euros (casi USD 1.500 millones) en relación con todos los valores vinculados al PBI, de los cuales los cuatro fondos poseen aproximadamente el 48%. En dólares, la cifra asciende a casi USD 1.500 millones al tipo de cambio actual. La demanda se enfoca en las cuestionadas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) que impidieron pagos para los cupones PBI.
Los demandantes argumentaron que Argentina tenía una «propensión» a manipular los datos económicos para ahorrar miles de millones de dólares. La representante de los fondos, Susan Prevezer, dijo que las estadísticas económicas fueron «objeto de dirección política» en Argentina bajo la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, los abogados de Argentina argumentaron que «ningún gobierno racional subestima deliberadamente el PBI» y señalaron que el país había pagado casi USD 10.000 millones a los tenedores de sus títulos vinculados al PBI desde que se emitieron por primera vez en 2005.
Los valores negociables vinculados al PBI son instrumentos utilizados en 2005 por el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, y secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. Determinaban pagos a bonistas cuando el crecimiento económico del año superaba el 3% y fueron apodados como «cupones PBI». El título de deuda, que se emitió en distintas monedas, fue pensado como un endulzante para los bonistas que entraron a los canjes de deuda llevados adelante ese mismo año. La Argentina pagaría más si su economía crecía.
La emisión poco ortodoxa tuvo dificultades para ser valuada por sus tenedores, que inicialmente no les asignaron valor alguno. Pero con el tiempo se convirtieron en uno de los activos favoritos del mercado local ante el crecimiento a «tasas chinas» de esa primera década del siglo. Sin embargo, a partir de 2012 no se registraron más desembolsos. Los datos de PBI que publica el Indec fueron afectados por la manipulación de las estadísticas de inflación en las que incurrió el organismo desde el año 2007 y, con ellos, el sentido de los cupones se desvirtuó.