Aunque esta cifra aún está por debajo de las expectativas del mercado, el organismo advierte que existe la posibilidad de que sea aún mayor debido a la sequía. Además, advierte sobre el riesgo de un aumento del descontento social y de que el gobierno abandone el ajuste previsto en el acuerdo. El Fondo dio a conocer este lunes el documento técnico que analizó su directorio ejecutivo para aprobar la cuarta revisión, en el cual, sobre la base de los números del Ministerio de Economía, subieron su estimación de la escalada de precios desde 76,5% hasta 79,6% para 2023.
El IPC del INDEC se aceleró fuertemente en el inicio del año y, si marzo termina con un incremento del 7% mensual, el primer trimestre cerrará cerca de un 20% acumulado. El repunte de la inflación mensual fue impulsado en gran medida por el aumento de los precios de los alimentos, que refleja factores del lado de la oferta. A pesar de que se espera que la inflación disminuya gradualmente, persisten riesgos alcistas especialmente grandes, incluso sobre la demanda moderada de pesos, señala el FMI.
El equipo económico marcó una banda de entre 60% y 65% para 2023, pero el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA arrojó que los analistas esperaban hasta febrero un 99,9% anual, mientras que se espera que este viernes se conozca una nueva medición que vaya al alza. Los técnicos del FMI advirtieron sobre los problemas que puede generar la pérdida del poder adquisitivo y un crecimiento de la economía (PBI) menor al esperado por el efecto de la sequía. Esto se da después de que el INDEC informara la semana pasada que la pobreza subió al 39,2% y afectó a 18,5 millones de personas.
El FMI también señala que los riesgos de implementación de políticas que ya son altos podrían aumentar aún más dado el ciclo político. Los desvíos y un enfoque aún más heterodoxo podrían aumentar las presiones del mercado de divisas y bonos, y socavar aún más la cobertura de reservas. Además, una inflación superior a la esperada y/o un crecimiento mucho más bajo, incluso debido a la sequía, podrían alimentar el descontento social y socavar el apoyo al programa, especialmente a medida que se acercan las elecciones. La principal preocupación del FMI es que el gobierno acelere el ajuste necesario para alcanzar un déficit fiscal del 1,9% del PBI.