La comunidad wichí de la provincia de Salta ha quedado conmocionada por la muerte de Briana Torres, una niña de seis años, por un aparente cuadro de deshidratación. Al parecer, su salud empeoró debido a la cantidad de días que tuvo que esperar para ser atendida en un hospital público en el que se vendían turnos. El hecho ocurrió el jueves 9 de marzo y ha dejado al descubierto las dificultades de acceso a la salud de las comunidades indígenas.
Briana fue llevada al Hospital San Roque de Embarcación, en el norte salteño, el lunes 6 de marzo por un cuadro de fiebre y diarrea. En la guardia, los médicos le recetaron un jarabe, pero al no surtir efecto, Eugenia Torres, su madre, buscó conseguir un turno para el día siguiente, ya que Briana seguía mal y necesitaba atención médica. Un vecino se apostó durante la madrugada en las afueras del hospital sin éxito. Eugenia le pidió el mismo favor a un sobrino, que finalmente consiguió el turno a las 5 de la mañana del jueves. Briana y su madre llegaron al hospital y se entrevistaron en la mesa de entradas, pero ya era tarde, la niña se descompensó y debieron atenderla en emergencias. La asistieron porque se había descompensado, se le hicieron las maniobras de reanimación y lamentablemente murió.
El ministro de Salud de Salta, Federico Mangione, dijo que Briana no había sido atendida previamente y anunció modificaciones en la gestión de turnos, pero la familia de la niña asegura que había pasado por la guardia. El funcionario desmintió que haya registros de una atención médica previa a la del jueves en que la niña murió. «La familia dice que había pasado por la guardia, pero nosotros no tenemos nada, no hay registro», dijo Mangione. Aunque el funcionario admitió que es posible que la atención médica haya sido realizada y no registrada.
El caso ha generado indignación y ha puesto en evidencia la precariedad del sistema de salud para las comunidades indígenas en Argentina. Las dificultades de acceso a la salud son comunes en las comunidades, que suelen estar alejadas de los centros urbanos y tienen menos recursos económicos que la población no indígena. La muerte de Briana ha sido un llamado de atención para que se tomen medidas para mejorar el acceso a la salud de las comunidades indígenas y se garantice el derecho a la salud de todos los ciudadanos.