¿Podrá el peronismo ganar con un 45% de pobreza?

El último informe del INDEC confirmó que la pobreza en el Conurbano bonaerense aumentó en un 45% de la población, lo que representa un drama humano de gran escala y consecuencias políticas inevitables.

¿Puede el peronismo ganar con esos números? Este resultado estremecedor y superpuesto al calendario electoral, le mete una presión extra al gobernador Axel Kicillof y, sobre todo, a Cristina Kirchner, la vicepresidenta, que se perfila como posible candidata. La modulación que tuvo el kirchnerismo en los últimos 20 años es más preocupante que el PJ.

El informe del INDEC revela que, entre el primer y segundo semestre del año pasado, Argentina sumó cerca de 1.400.000 personas pobres más, lo que representa un salto del 36,9% al 39,2% a nivel nacional. En el caso de los partidos del Gran Buenos Aires, pasó del 42% al 45%, lo que significa que hay 5.740.000 bonaerenses con ingresos insuficientes solo en los municipios del AMBA.

El aumento de la pobreza en el Conurbano bonaerense se debe a factores como el aumento de los precios de alimentos, la caída del salario de los trabajadores no registrados y de los que perciben el salario mínimo vital y móvil (SMVM). También se detecta un deterioro similar en los ingresos de los empleados registrados y de los jubilados de la mínima.

Estos números terribles ponen al peronismo en riesgo de sufrir una derrota masiva, incluso en el corazón de su poder. Comparado con Aníbal Fernández y María Eugenia Vidal, los dos últimos oficialistas derrotados en la provincia de Buenos Aires, la situación actual del peronismo es más complicada. Aunque las comparaciones sean odiosas, ambos fueron barridos por propuestas de cambio con porcentajes que no aparecían con nitidez en las encuestas ni sondeos de opinión. Sin segunda vuelta, les fue incluso peor que a los que encabezan la boleta en la categoría de Presidente.

El informe del INDEC se presentó en el peor momento, ya que todavía no registró lo peor del presente ni lo que se avecina para los próximos meses. En fin de año pasado, se celebraba que la inflación había cedido algo y los productores agropecuarios todavía rezaban para que la lluvia no se demorara, sin imaginarse que se venía una seca sin precedentes. En este contexto, la presión sobre Axel Kicillof y Cristina Kirchner es enorme, ya que se espera que la pobreza siga aumentando en los próximos meses.