Específicamente, 398,304 personas, que residían en 92,269 hogares, no pudieron reunir los ingresos mínimos para cubrir los gastos básicos y alimentarse. Estos números representan el 43,5% de la población urbana, estimada en 914,605 casos. La tasa de pobreza en Tucumán aumentó casi un punto respecto al mismo período de 2021, superando la tasa nacional, que creció del 37,3% al 39,2%.
A pesar de la tendencia nacional, la indigencia en Tucumán disminuyó del 7,9% al 7,7%, con un total de 70,497 pobladores del conglomerado urbano que no pudieron reunir los ingresos mínimos para alimentarse. Según el economista Ernesto Gómez Rossi, el cuentapropismo ha permitido que menos familias bajen en la pirámide socioeconómica tucumana. Esta situación se ha dado no solo en los sectores más vulnerables, sino también en la clase media, a través del emprendedurismo o la venta en redes sociales o en ferias de productos para un mercado informal.
La pobreza es más profunda en el Norte Grande que en otras regiones de Argentina, excepto Concordia (Entre Ríos), donde el 55% de la población de ese aglomerado está por debajo de la línea de ingresos que le permitan abandonar el penúltimo peldaño de la pirámide socioeconómica.
El director en Tucumán del Instituto de Investigación Social, Económica y Política (ISEPCi), Ernesto Gómez Rossi, pronostica que las tasas de pobreza e indigencia probablemente aumentarán en la medición de la primera mitad de este año debido al incremento de los precios de los alimentos. La changa y los programas sociales, como las tarjetas Alimentar o las asignaciones universales, han permitido que la indigencia se mantenga estacionada o disminuya en las estadísticas, ya que la inflación ha sido muy alta.