El último milagro de Sergio Massa: que los jubilados extrañen a las AFJPs

El ministro recurrió esta semana a la última caja de donde rascar algún dólar para evitar una devaluación. La oposición, los técnicos de la ANSES y hasta Marcos Galperín lo objetaron. ¿Pueden los jubilados actuales y futuros confiar en alguien, o tendrán que seguir eligiendo entre que los esquilme Hacienda, lo hagan los bancos, o todos ellos de común acuerdo?

Sorpresivamente, Marcos Galperín se lanzó esta semana en las redes a defender a las administradoras de fondos de jubilación y pensión, las famosas AFJPs, con palabras que, desde su expropiación a fines de 2008, fueron prácticamente impronunciables, o inescuchables.

Que ahora se pueda decir lo que hasta hace poco era indecible se lo debemos a Sergio Massa y su manotazo de ahogado a lo que queda de los fondos de la ANSES, obligándola a cambiar bonos que valen muy poco por otros que no van a valer nada. Con semejante presente y perspectivas, se puede tener nostalgia casi de cualquier cosa.

El dueño de Mercado libre dijo concretamente: “Qué lindas épocas cuando cada uno de nosotros tenía nuestros ahorros jubilatorios en nuestras propias cuentas privadas y podíamos ver la evolución de nuestros ahorros todos los meses”. Le salieron al cruce cientos de tweets que recordaban que también las AFJPs habían sido una desgracia.

La discusión es muy oportuna, porque nuestra confianza en el Estado se derrumba y conviene saber si vale la pena, y en qué condiciones, volver a confiar en los mercados, y en las empresas, como los bancos, que dicen representarlos.

El actual ministro de Economía, es bueno recordarlo, inició su carrera política, hasta aquí muy exitosa, justamente en la ANSES, que presidió hasta 2007, batallando contra las AFJPs, que convertían en depósitos de ahorro personal los aportes que antaño nutrían esa caja administrada por el Estado.

Cuando después de la crisis del campo estas fueron expropiadas y disueltas, Massa fue, ya como jefe de gabinete, uno de los promotores de la medida. Y uno de sus beneficiarios, porque se dedicó a distribuir los dineros que aquellas habian administrado. Primero en millones de nuevas jubilaciones concedidas por “moratoria”, es decir sin los aportes hasta entonces obligatorios, generosa ocurrencia que había inaugurado tiempo antes; después en computadoras para los estudiantes secundarios; y al final en planes sociales, como la AUH, y casi cualquier otra cosa que el kirchnerismo quisiera financiar para mostrarse “dador de derechos”, algo que se le da muy bien con la plata ajena.

Hoy pagamos las consecuencias. Las pagan mejor dicho los actuales jubilados, los que hicieron religiosamente sus aportes, reduciendo su ingreso inmediato en la expectativa de recibir luego un ingreso en alguna medida proporcional y compensatorio, que reciben también ahora, sin embargo, la mayoría de los que no hicieron ese esfuerzo, y de todos modos a la amplia mayoría de ambos grupos lo que reciben no les alcanza para sobrevivir. Y las pagarán los actuales aportantes a la ANSES, que también van a cobrar jubilaciones miserables si se sigue saqueando esa caja.

Que es precisamente lo que está haciendo el actual gobierno, contra la promesa de Alberto Fernández de que los jubilados serían su prioridad. En todo caso lo siguen siendo quienes no hicieron aportes. Y eso no le impide continuar con el saqueo de los fondos previsionales, para sostener otros gastos y el déficit fiscal. La última manganeta al respecto consiste en obligar a la ANSES a cambiar papeles de cobro más o menos de seguro, por otros que solo en apariencia valen lo mismo.

Advirtamos, ante todo, que este pase de manos no tiene nada de nuevo. Sucesivas gestiones kirchneristas se la han venido haciendo al Banco Central, y ya lo esquilmaron tanto que no hay forma de seguir exprimiéndolo. El BCRA tiene hoy en sus manos una enorme cantidad de bonos que entregó a cambio de sus reservas de divisas y de la emisión de pesos, que nunca va a poder cobrar. Por eso está quebrado, y nadie confía en los nuevos bonos ni en los nuevos pesos que emite.