
La situación que atraviesa la provincia de Salta, donde gobierna Gustavo Sáenz, es más que delicada. Con la mitad de la población económicamente activa (PEA) “con problemas de empleo” y falencias en el acceso al agua y otros recursos, el gobierno provincial lleva adelante “políticas extractivistas” que, según sus críticos, implican que de toda la riqueza que manejan las empresas mineras “no va a quedar nada”.
La diputada nacional del Frente de Todos (FdT) Verónica Caliva, candidata a gobernadora de la provincia, señaló el desempleo como uno de los principales problemas de la provincia, pero también sumó “una corrupción que ya es insoportable”.
En momentos de crisis Sáenz “se victimiza” y no toma responsabilidad:»Se victimiza, empieza a buscar culpables, se pone eufórico, comienza a gritar. Yo dije que me parecía que había una situación muy grave que hay que abordar, que hay que cambiar, porque no se puede tener gobernantes que no ejercen el poder, que tienen ministerios sin funcionar, donde nuestras instituciones no funcionan. Yo estoy hablando de que funcionen el hospital, la escuela, las cuestiones elementales; un ministerio con sus secretarías, que tengamos el funcionario, la funcionaria, el servidor público que va resolviendo y va ejecutando los presupuestos del Estado y los va administrando en función del bien público, del bien común, que de eso se trata gobernar, ¿no es cierto? Tenemos un gobierno paralizado, que sólo se ocupa de algunos ejes, como por ejemplo, la cuestión de la minería. Están ahí enfrascados en los negocios que ellos entienden que es la salida, por ejemplo, la explotación del litio, pero con políticas extractivistas donde de esas riquezas que se llevan y se van a llevar, de acá a unos años va a haber un boom de todos los proyectos mineros que están en cartera y que se están desarrollando acá en la provincia, no nos va a quedar nada. O sea, no es que van a quedar puestos de trabajo, riqueza que se va a volcar al mercado interno, a la generación de puestos de empleo, a darle valor agregado a las cadenas de servicios y de producción y, como decimos nosotros, de poder pensarnos industrializando nuestros minerales, nuestros metales, nuestras materias primas del sector agropecuario. Tenemos una economía primarizada, que no despega, que no genera empleo, que no genera crecimiento, y con ese tipo de políticas económicas improductivas estamos siempre condenados al atraso y a la pobreza», cerró.