Tucumán: en 14 de los 19 municipios, los intendentes buscarán que los suceda un familiar

Hay esposas, hermanos e hijos en la nómina de aspirantes, tanto en el oficialismo como en la oposición. Para un politólogo, esto se produce por la falta de pluralidad en los partidos.

Los mellizos Orellana. Jorge fue condenado por abuso sexual y dejará la intendencia para Enirque.
De todos modos, se postulará para legislador provincial.
Tucumán tendrá elecciones provinciales el próximo 14 de mayo, jornada en la que se renovarán
todos los cargos desde gobernador y vice hacia abajo. En rigor, los tucumanos y tucumanas deberán
elegir 49 legisladores provinciales, 19 intendentes, 184 concejales y 93 comisionados comunales del
interior de la provincia. Desde el retorno de la democracia, en 1983, es la primera vez que en 14
municipios los actuales responsables de las gestiones buscarán que hermanos, esposos, esposas o
hijos sean electos en su lugar para garantizar la continuidad de sus proyectos. Es decir, apuestan a
los lazos de familia.
En algunos casos, la mayoría, esta acción obedece a que los intendentes transitan un segundo
mandato seguido y la Constitución provincial impide una tercera elección consecutiva. En otros, los
menos, se trata lisa y llanamente de estrategia electoral. Aunque el 12 de abril vence el plazo para
que las agrupaciones políticas registren las listas de candidatos y candidatas, en cada distrito ya
están presentes los afiches y pintadas con los nombres que proponen los oficialismos para la
sucesión. Este escenario prevalece en las intendencias peronistas pero también está presente en las
que forman parte de Juntos por el Cambio, por lo que las críticas de los partidos tradicionales a esta
opción por los lazos de familia no existen, al menos en la superficie.
En principio, podría señalarse que se trata de acciones que se emparentan de manera directa con el
nepotismo que, de acuerdo a la Real Academia Española, “es la preferencia que algunos dan a sus
parientes para las concesiones o empleos públicos”. Para el politólogo tucumano Luis Karamaneff,
que en la actualidad desarrolla su actividad profesional en la Ciudad de Buenos Aires, “estas
decisiones políticas deben analizarse sin prejuicios porque, aclara, suele señalarse que tienen que
ver con las monarquías pero la historia demostró que son mucho más comunes en los sistemas
democráticos”. Y pone ejemplos. “A nadie se le ocurriría cuestionar el legado de los Kennedy o los
Clinton en los Estados Unidos, o aún con diferencias, sobre la gran influencia que tuvieron en la
política argentina dos referentes de fuerte presencia, como son los Kirchner, Néstor y Cristina”,
apuntó