
Analisis.
El gobernador y titular de la UCR, Gerardo Morales, sigue firme en sus pasos de
constituirse en el único precandidato a presidente por ese espacio. Desde su entorno
especulan con que el eventual rival, el bonaerense Facundo Manes, desista de la compulsa
próximamente, dado que cada vez son menos los que asoman para fortalecer su
postulación.
El gobernador y titular de la UCR, Gerardo Morales, sigue firme en sus pasos de
constituirse en el único precandidato a presidente por ese espacio y, desde su entorno,
especulan con que el eventual rival, el bonaerense Facundo Manes, desista de la compulsa
en los próximos días, dado que cada vez son menos los que asoman para fortalecer su
postulación.
Gerardo Morales empezó tímidamente de menos a mayor y ahora se tranquiliza con haber
obtenido una base en provincia de Buenos Aires, donde el aparato formal partidario está
dominado por el titular del comité provincia, Maximiliano Abad.
Mientras espera el compromiso de Gustavo Posse, Morales ya tiene respaldo en toda la
militancia y territorio que le pueden proveer referentes tales como Federico Storani
(Corriente de Opinión Nacional), Juan Manuel Casella (Vergencia) y Evolución (con
referentes como Martín Lousteau).
Por el interior bonaerense ya se anotaron importantes referentes como el ex diputado
nacional, Juan Pedro Tunessi, quien asumió una responsabilidad clave de apoyo en Bahía
Blanca y toda la sexta sección electoral.
El tema de Gustavo Posse requiere de una cuota de suspenso debido a la preocupación
personal del intendente de San Isidro por definir primero una postulación hacia la
gobernación. También protesta contra el oficialismo partidario porque entiende que puede y
debe haber más de un precandidato radical para la provincia. Fue por eso que presentó una
carta para solicitar que haya primarias para definir esa candidatura, aunque solo pudo
recolectar unas 10 mil firmas.
Por tal cuestión, hasta tanto no vea luz al final del túnel con esta cuestión estrictamente
provincial, Posse no definiría apoyos hacia referentes nacionales o sus apoyos resultarán
muy tibios.
En carrera
El dirigente jujeño y su equipo han dado sobradas muestras de que están en carrera para
transitar el camino electoral para competir por la Casa Rosada. Se mete en la agenda
general al igual que sus ocasionales competidores del Pro, se pelea mucho con el libertario
Javier Milei, pero, por sobre todo, ha descargado mayor munición gruesa contra el Frente
de Todos y, específicamente, contra Alberto Fernández a quien lo ve, al menos, equivocado
en su rumbo en una economía que siempre da señales de debilidad.
Morales camina sobre estos cimientos que supo elaborar y conseguir y entiende que está
más que competitivo. Toma muy en cuenta los distintos diagnósticos que le acercan desde
su equipos de comunicación y posicionamiento.
Por otro lado, no goza de los niveles de conocimiento que desearía, en comparación con
otros rivales, pero entendió que debía ocuparse y está haciendo los deberes.
Por lo pronto, incrementó su frecuencia de apariciones en medios de comunicación
nacionales y de esos que generan “agenda”, es decir los que provocan repercusiones en la
prensa gráfica, portales y radios.
Hace unos días pareció ganarle una pequeña batallita a Facundo Manes hace una semana en
ocasión de las primarias en La Pampa, en la cual la UCR, con Martín Berhongaray, le ganó
la interna al Pro de Martín Maquieyra.
Morales no podía ir ese domingo a La Pampa para celebrar la victoria, pero no dejó espacio
sin ocupar con entrevistas a canales de tv nacionales, mientras sólo se comentaba que
Manes “iría” a acompañar a Berhongaray. En consecuencia, el jujeño marcó la cancha y
bajó la línea partidaria ocupando todo el escenario mediático y eso le reportó buenos
dividendos políticos.
Más allá de anécdotas, Morales sigue con su libreto y mantiene firme su plan “A”, que
implica fortalecer su candidatura, mejorar su posicionamiento para perforar el techo de un
dígito en el cual se encuentra, al decir de las encuestas
El mandatario norteño sabe que necesita mucho más que eso para competir contra figuras
muy instaladas como su rival del Juntos, Horacio Rodríguez Larreta. Pero aspira a
fortalecer una llegada a sectores medios con una mirada muy tradicional e histórica, que es
en la que se basa el electorado más afin al radicalismo.
Confía en cosechar algún rédito de sus decenas de visitas a distintos bastiones del
conurbano, donde logró despertar sentimientos y pasiones a muchos militantes de boina
blanca en distintos comités seccionales y locales en donde hace visitas y no deja de saludar
de a uno a cada militante.
En tanto, y arrumbado en algún cajón de un escritorio está guardado el plan “B”, que bajo
ninguna posibilidad implica abandonar la lucha, sino reperfilarla, dicen sus más cercanos
confidentes. En ese sentido, el esfuerzo de posicionar a Morales, de resultar insuficiente, al
menos habrá sido importante para fortalecer al partido que conduce y sobre el cual debe
dejar un legado. Entienden que la UCR aporta una buena cuota de movilización de
militantes y territorialidad, dos condiciones que cotizan en bolsa a la hora de una campaña
presidencial.
Con esos activos fortalecidos, el partido centenario podría negociar en mejores condiciones
las proporciones de candidaturas en listas legislativas, fórmulas para provincias,
intendencias y demás espacios de poder con el Pro.
No obstante, ese eventual plan “B” por el momento sigue en el cajón del escritorio y, según
se espera, no se le hace mucha mención porque, por el momento, perdura el entusiasmo por
competir por la primera magistratura.