
Pedidos para que se aumente el flujo de financiamiento internacional; la defensa de los sistemas
democráticos en América Latina; la exigencia del levantamiento del bloqueo contra Cuba; el aval a
la negociación entre el régimen de Venezuela y la oposición para lograr una transición democrática;
y la reivindicación del proyecto para ofrecer a la región como proveedora de alimentos a nivel
global. Esos fueron los puntos salientes de la “Declaración de Buenos Aires”, el documento final
que resume la reunión que se celebra entre los jefes de Estado de la Comunidad de Estados
Americanos (CELAC) en el Hotel Sheraton. Los 111 puntos fueron anunciados por el canciller
Santiago Cafiero en un ambiente de expectativa y polémica por la -finalmente cancelada- presencia
de Nicolás Maduro.
En el marco de un operativo de prevención por las manifestaciones previstas en la calle, los líderes
regionales deliberaban sobre los ejes finales de acuerdo, tras la apertura del -hasta hoy- presidente
pro témpore Alberto Fernández, que en su discurso inaugural se confundió trágicamente y dijo que
abría la “Cumbre de las Américas” para, inmediatamente, pero demasiado tarde, corregirse.
En la declaración final, a la que tuvo acceso Infobae, y que se explaya a lo largo 22 páginas, la
CELAC destaca, en primer lugar, una extensa consideración sobre la importancia de la vigencia de
la democracia en la región, y en este punto, aunque sin nombrar a Estados Unidos, resalta que es
necesaria “la no intervención en los asuntos internos de los Estados y en la defensa de la soberanía”.
Una referencia indirecta a la fuerte crisis que sacude a Brasil y a Perú.
La CELAC exige, a la vez, que se incremente y agilice la ayuda financiera para los Estados
latinoamericanos. Aunque sin nombrar al Fondo Monetario Internacional (FMI) o al Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) directamente, el documento final señala: “Expresamos nuestra
preocupación porque varios países emergieron de la pandemia con niveles mayores de deuda
pública (y necesitan) facilidades de crédito a través de mecanismos limpios, justos, transparentes y
accesibles, sin exclusiones”.
En este sentido, menciona las consecuencias para la región de la guerra en Ucrania por la invasión
de Rusia y del cambio climático -responsable, en gran parte, de los problemas en la producción de
productos primarios exportables. Desde esta perspectiva, los representantes de la CELAC recuerdan
el proyecto, harto repetido, para “convertir a América Latina en proveedor de alimentos para el
mundo”, y cuestiona que algunos países utilicen el Tratado de París como una atípica barrera
comercial que perjudica los intereres de los productores latinoamericanos.
“Nosotros pedimos que, respetando el Acuerdo de París, no lo usen para levantar una barrera
comercial. Seguimos con preocupación el incremento en las medidas restrictivas del comercio con
la justificación de conservación del ambiente, en un contexto de creciente incertidumbre económica
y múltiples crisis (…) las restricciones unilaterales del comercio son inconsistentes con los
principios de la Organización Mundial del Comercio y no se adecúan a las preocupaciones
ambientales y la promoción del desarrollo sustentable”, destaca.
En medio de la polémica internacional por las noticias falsas, y mientras el oficialismo en la
Argentina se ampara en el concepto de los “discursos del odio” frente a los cuestionamientos de la
oposición o de medios independientes, en el documento de la CELAC se destaca “la necesidad de
expandir la cooperación entre los Estados para avanzar en la pelea contra la desinformación y el
contenido ilegal en internet” frente al peligro de la desinformación en las redes sociales porque
puede “crear realidades paralelas e inducir la radicalización política”.
Después de varias menciones a cuestiones de género y vinculadas a la inmigración, el documento
avanza en un nuevo pedido de levantamiento del bloqueo comercial que mantienen Estados Unidos
y la Unión Europea sobre Cuba, cuyo mandatario, Miguel Díaz Canel, a pesar de ser fuertemente
cuestionado por los sectores opositores, participa de la cumbre.
“Reiteramos el llamado de la Asamblea General de las Naciones Unidas para poner un final al
bloqueo económico, comercial y financiero en contra de Cuba, que además de ser contrario a la ley,
provoca serio daño al bienestar del pueblo cubano. De la misma manera, reiteramos nuestro rechazo
a las listas y certificaciones unilaterales que afectan a los países de América Latina y el Caribe. En
este sentido, requerimos la exclusión de Cuba de la lista unilateral de países que supuestamente
financian el terrorismo unilateral”, reza el texto.
Sólo en el punto 104, bien al final, se refiere el documento a Venezuela, cuyo presidente, Maduro,
debió ausentarse a último momento, a pesar de sus férreas intenciones de asistir, frente a la ola de
rechazo que provocó en la oposición argentina y en grupos de venezolanos que emigraron en medio
de la crisis política, civil y humanitaria que atravesaban en su propio país. “Agradecemos los
acuerdos alcanzados el 26 de noviembre de 2022 en el marco del proceso de trabajo del diálogo y
negociación entre el Gobierno de Venezuela y la Plataforma Unitaria de Venezuela, promovida por
los gobiernos de México y Noruega. En este sentido, agradecemos el apoyo de la comunidad
internacional para la implementación de esos acuerdos”, se limita a expresar el documento sobre el
régimen en esa nación.
Además, como es habitual, reitera “el más fuerte apoyo regional al reclamo de la Argentina sobre
las Malvinas, así como el interés permanente de los países de la región en la reanudación de las
negociaciones entre la República Argentina y Gran Bretaña para encontrar, lo antes posible, una
solución final y pacífica a esta disputa, de acuerdo a las provisiones 31/49 de la Asamblea General
de Naciones Unidas”. El documento final fue aprobado por los 33 participantes de la cumbre de la
CELAC, que aún sesiona en Buenos Aires.