
Su última gran erupción fue en 1993, la cual afectó a la comunidad de Talabre ubicada a los pies del volcán. Hoy casi 30 años después, el Láscar vuelve a sorprender con una explosión vulcaniana que alcanzó los seis kilómetros de alto.
Este tipo de erupciones, según los científicos, son de corta duración, mediana intensidad y explosivas con emisiones de tefra, es decir cenizas y otros elementos volcánicos, proyectiles balísticos y más de una columna eruptiva. Los reportes oficiales indican la generación de nubes calientes de ceniza y fragmentos de roca menores en los flancos norte y sureste.
Felipe Aguilera, director del Instituto Milenio de Investigación de Riesgo Volcánico, Ckelar Volcanes y académico de la UCN, indica que en volcanes como el Láscar «las erupciones vulcanianas suelen producirse por la obstrucción del conducto de desgasificación y posterior liberación de la presión acumulada. Es un proceso sub-superficial que no involucra el arribo de magma a la superficie. Este tipo de actividad eruptiva se encuentra dentro del comportamiento normal del volcán».
Explosiones del Láscar
Si bien esta erupción fue abrupta y sorpresiva, no es la más grande que ha tenido este volcán. En los años 90′, específicamente el 19 y 20 de abril de 1993, se registró una erupción subpliniana, el mayor evento volcánico ocurrido en el norte de Chile.
Luego de este evento el macizo ha tenido erupciones mucho más pequeñas por lo que esta actividad corresponde a la segunda más grande del norte: «Debido a esta constante actividad el Instituto Milenio Ckelar Volcanes, se ha concentrado en ampliar el conocimiento de este volcán en todas sus dimensiones de estudio» aseguró la volcanóloga Susana Layana.